|
3·
Su esposa. Remedios de Escalada
Al
poco tiempo de llegar a Buenos Aires y de haber obtenido
su graduación, San Martín fue presentado a algunas de
las principales casas de la ciudad, entre ellas la de
don Antonio José de Escalada, cuyo hogar refundía la
sencillez patriarcal de las viejas familias coloniales
con las maneras cortesanas que dejó el virreinato.
Aquella casa estaba situada en las inmediaciones de la
Catedral y era, como después la de Riglos, centro de la
mayor distinción para la sociedad de esa época.
Escalada, criollo rico, habíase casado en segundas
nupcias con doña Tomasa de la Quintana, mujer elegante
y hermosa, cuyas dos hijas, María de las Nieves y María
de los Remedios, heredaron la belleza de la madre y la
gentileza del padre. María de los Remedios fue la novia
de San Martín apenas el coronel de granaderos empezó a
frecuentar los aristocráticos salones de la familia.
Era
San Martín un hombre de mediana estatura, aunque
imponente por su estampa marcial. Tenía su tez morena,
ojos negros y de mirada profunda, manos huesudas y
largas, elocuente y cauteloso. Escuchaba con interés
procurando en la conversación ponerse a tono con sus
interlocutores, más atento a aprender que a deslumbrar.
Con las damas era cortés y sabía bailar bastante bien,
aunque la vida militar le había endurecido un poco las
formas.
La
novia tenía 15 años cuando lo conoció y ella lo amó
con un amor devoto y resignado. Los tiempos eran
azarosos y él llegaba para dar batalla en aventuras por
tierras fragosas y distantes, pero aún así ella quiso
ligar su destino al de aquel hombre.
La
casa que más frecuentaba era la de Escalada, atraído
naturalmente por el encanto juvenil de Remedios, como es
la llamaba. En ese ambiente se formalizaron otros
noviazgos. La nueva generación varonil lucía sus
flamantes uniformes militares. Allí San Martín formó
su duradera amistad con el señor Escalada, y con sus
hijos Mariano y Manuel, quienes luego entraron en las
milicias y lo acompañaron en sus Campañas de Chile.
Cinco
meses después de haber llegado al país, San Martín
solicitó la reglamentaria licencia militar para
contraer enlace con Remedios de Escalada. El Triunvirato
constituido por Pueyrredón, Rivadavia y Chiclana,
autorizó la boda, después que hubieron corrido las
tres proclamas, sin resultar impedimento. La ceremonia
nupcial se realizó el 12 de Setiembre de 1812, en la
Catedral de Buenos Aires.
Meses
después dejaba la casa porteña de los Escalada para
trasladarse a Mendoza. Desde su llegada, San Martín se
sintió como renacido y transfigurado. Luego, la dama
porteña se encaminaba a través de aquellos desiertos
para juntarse con el paladín después de su larga
ausencia. Desde el casamiento, pocos meses habían
gozado de hogar común. Ahora doña Remedios junto a su
esposo, tendrían casa propia en Mendoza. Aquella sería
la única temporada larga que viviría cerca de su
marido.
La
señora de San Martín, una vez instalada en su casa de
Alameda, puso en practica el espíritu hospitalario de
la casa paterna, alternó con las mejores damas
mendocinas, con quienes organizó una sociedad patriótica.
|