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Don
José de San Martín.
Semblanza físico-moral.
Bueno
comenzando con las clases de historia, me a tocado a mí
iniciarlas con un tema la..............muy conciso,
preciso pero importante ya que además de lo que
“todos” hemos leído, esto nos ayuda a comenzar a
conocerlo más y que mejor entonces que comenzar a
hablar de su imagen, de cómo sus amigos, compañeros,
lo veían. Tanto Damián Hudson (historiador mendocino),
Samuel Haigh, Guillermo Miller, el capitán Basil Hall y
Juan b. Alberdi todos conocidos y amigos del general, en
este texto que yo analice lo describen y bueno lo que yo
hice fue solo compilar los datos para trasmitírselos a
ustedes.
Son
muy pocos los retratos directos tomados del natural. San
Martín era reacio a dejarse retratar. No se conoce ningún
retrato suyo que corresponda a los primeros 35 años de
su vida hasta que llego a Bs. As. En 1812.
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Era
de elevada estatura. En cuanto a su altura no debió
llegar a 1,70 mts. ya que coincide, por otra parte, con
las medidas (1,70 mts) de la casaca
del uniforme de gala de protector del Perú. Quizás
se debía a que siempre se mantenía erguido, con
postura militar y además la estatura de los hombres de
origen español en la época era relativamente reducida.
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El
físico bien formado, proporcionado y de formas
marcadas. Todo su aspecto en si era sumamente militar.
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Su
rostro interesante, muy expresivo y de color aceitunado
oscuro. Alberdi al respecto dice:
“Yo
lo creía un indio como tantas veces me lo habían
pintado y no es más que un hombre de color moreno”.
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Su
cabello era negro y abundante. Sus mejillas estaban
cubiertas por grandes patillas “sin bigote” que se
extendían de oreja a oreja por debajo del mentón.
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Su
frente que no anuncia a un gran pensador, promete una
inteligencia clara y despejada.
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Sus
ojos negros como azabache eran penetrantes, rasgados y
prominentes. Tenían un fuego que se hacían notables en
cualquier circunstancia. Cabe aclarar que sufría de un
ligero estrabismo.
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Su
nariz era aguileña y larga.
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Su
boca pequeña y ricamente dentada. El tono de su vos era
gruesa y varonil, con un timbre metálico.
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Su
mirada era penetrante y de un brillo y movilidad
singulares.
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Sus
maneras sumamente
animadas, francas, amistosas y naturales.
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Su
conversación era fina, animada e insinuante como la de
un hombre de mundo y buen trato.
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Escuchaba
atentamente y respondía con claridad y elegancia de
lenguaje, mostrando abundancia de conocimientos y
admirables recursos en la argumentación.
Aparece
en todos los momentos perfectamente serios.
Sumamente
cortes, sencillo y cordial.
Es
decir...San Martín era todo un caballero. En su porte
era muy caballeresco, conversando siempre con la mayor
soltura y afabilidad con los que lo rodeaban.
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Era
una persona de costumbres sencillas, sin ostentación.
Noble y generoso.
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Escribía
bien su idioma y hablaba bien el Francés.
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