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La grandeza moral del Padre de la Patria: El
Renunciamiento.
Nombre
del Expedicionario: Paola Talvo
Edad:
24 años
Ocupación:
estudiante
Ciudad
en que Reside: Rosario
Tema:
“ La
grandeza moral del padre de la patria.
El
renunciamiento.”
La
vida de nuestro General San Martín estuvo jalonada por
una sucesión de renunciamientos que la convirtieron en
un ejemplo a imitar por hombres y mujeres de todos los
tiempos. Renunció a una brillante carrera militar en
España; renunció a permanecer cerca de su madre y sus
hermanos en España, y de su esposa y su pequeña hija
en el Río de la Plata. Renunció a su propia salud;
renunció al poder que aspiran lo hombres públicos, a
la riqueza que buscan alcanzar los hombres comunes y a
la gloria que los pueblos otorgan a los guerreros
victoriosos.
Pero
de todos los actos de renunciamiento al poder que
protagonizó San Martín, el más sublime y
significativo fue su retirada del Perú
luego de la entrevista con Bolívar en Guayaquil.
El
Libertador le propone a Bolívar, en Enero de 1822,
dialogar sobre “los intereses generales de ambos
Estados, la
enérgica terminación de la guerra por la independencia
y la estabilidad del destino de América”.
Durante
el mencionado año se agudiza la cuestión de la soberanía
de Guayaquil. Bolívar sostiene la tesis de que
Guayaquil forma parte de Colombia. San Martín razona de
manera diferente y dice: “dejemos que Guayaquil
consulte su destino y medite sus intereses para
agregarse libremente a la sección que le convenga.”
Bolívar,
finalmente, incorpora Guayaquil – provincia libre que
se encontraba bajo el Protectorado del Perú- a
Colombia. San Martín exclama:
“rehuso
el conflicto, porque la retrotracción sería guerra
fratricida. No sacrificaré la causa de la libertad a
los pies de España”.
San
Martín y Bolívar se entrevistan en Guayaquil el 27 de
Julio de 1822. El Padre de la Patria plantea la
necesidad de que el ejército colombiano auxilie a los
hermanos peruanos y Bolívar, respondiendo a ese urgente
llamado para finalizar la guerra por la independencia de
América, solamente ofrece tres batallones.
En
un acto de notable humildad, San Martín le informa a
Bolívar que
está decidido a servir bajo sus órdenes para terminar
prontamente la guerra, pero esto también es rechazado
por Bolívar.
Los
acontecimientos nos demuestran, entonces, que Bolívar
ocupó y dominó Guayaquil, rechazando el pedido de San
Martín para la libre elección del gobierno por parte
de los guayaquileños; ofreció una mínima e
insuficiente ayuda militar al ejército de San Martín y
rechazó, por último, el noble gesto del Libertador al
colocarse bajo sus órdenes.
Al
término de la conferencia, San Martín le propone a Bolívar
ser prudentes y mantener en reserva los resultados de la
conversación, ya que se requería guardar silencio para
mantener incólume la unidad sudamericana. No se había
logrado el acuerdo para que ambos jefes terminaran
juntos y prontamente la guerra de la independencia.
En
Guayaquil se encontraron frente a frente un Libertador
de Naciones, San Martín, y un conquistador de Naciones,
Simón Bolívar, quien pretendía el monopolio directivo
de la guerra.
“
Bolívar y yo no cabemos en el Perú ”,
escribía
San Martín a Tomas Guido en setiembre de 1822, ya que
el Padre de la Patria se retiró voluntariamente del
escenario de sus triunfos, luego de la infructuosa
entrevista. Hizo un verdadero sacrificio por amor a América
independiente, dejando libre el camino para que
Bolívar apresurara sus pasos y conquistara la
independencia definitiva.
Abdicó
al mando supremo en el Perú y transfirió el poder al
Congreso General Constituyente por él convocado,
diciendo:
“
si algún servicio tiene que agradecerme la América, es
la de mi retirada de Lima “.
José
de San Martín, en la plenitud de su vida y de su campaña
Libertadora, logró vencerse a sí mismo, se sobrepuso a
la ambición, al egoísmo y a las ansias de poder y
gloria, legándonos un acto de vida digno de ser
recordado e imitado a través de todos los tiempos.

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