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El Regreso Frustrado
En
1828 pretendió volver por poco tiempo a Buenos Aires,
pero las discordias civiles lo determinaron a no
desembarcar.
Sin
haber descendido en Montevideo, San Martín llegó a
Buenos Aires el 6 de Febrero de 1829.
El
viaje resultaba un nuevo fracaso en su vida, y antes de
haber llegado a su patria, ya pensó en regresar a las
tierras lejanas de su exilio debido a las informaciones
respecto de la situación del país.
Conocida
en Buenos Aires, la noticia del viaje del libertador,
quien viajaba bajo el nombre de José Matorras, los políticos
empezaron a discutir con desconfianza sobre el
misterioso viaje. Muchos viejos amigos que habrían
deseado verlo, prefirieron mantenerse en una expectativa
prudente y temerosa.
Solo
unos pocos lo visitaron, Manuel Olazabal, el mayor
Alvarez Condarco. Cuando los visitantes subieron a bordo
la emoción de ellos y del general fue extraordinaria.
Luego que San Martín leyera una carta de Tomás Guido
donde le contaba la desastrosa anarquía del país dijo:
“Yo supe en Río de Janeiro de la revolución de
Lavalle, y en Montevideo del fusilamiento de Dorrego.
Entonces decidí venir solo hasta las balizas para
arreglar algunos asuntos y regresar a Europa.... ¿mi
sable? Jamás se desenvainará en una guarra civil”.
Era
el mismo patriota austero de sus grandes días.
Por
aquella época, consideró vergonzosa la paz con Brasil.
San Martín no quiso esperar ni desembarcar, resolvió
volverse a Montevideo.

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