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El Cruce de los Andes de San Martín

 



Por aquí pasó San Martín

"Sobre el Portillo, fija a una enorme piedra, una placa de bronce recuerda la gesta memorable. En ella leemos:

"Centenario del Ejército de los Andes. Por aquí pasó el General San Martín, con las Divisiones Vanguardia y Reserva, al mando de los Generales Soler y O'Higgins, febrero de 1817."

Una indecible emoción nos embarga. Sólo los que han vivido en la intimidad ruda y bravía de la cordillera y más especialmente aquellos que una vez sintieron detenerse el aliento y achicarse el corazón, sorteando el Espinacito, pueden valorar en toda su magnitud lo épico de la hazaña. Por esa misma cuesta pasaron miles de hombres hace más de un siglo, animados por un único ideal: la Libertad; por un único amor: la Patria. Por allí quedaron sembradas a lo largo de la huella millares de osamentas de aquellas sufridas y heroicas mulas cuyanas, que, agotadas por el esfuerzo, rindieron su vida y que aún esperan el momento que recuerde su contribución anónima a la libertad de Chile.

"Allí la noche sorprendió a O'Higgins, el héroe de Rancagua, mientras la mitad de su tropa marchaba a pie por la empinada ladera en medio de un frío glacial.

Iniciamos el descenso por uno de los pasos más peligrosos de la cordillera.

Causa asombro pensar que por allí desfiló todo un ejército, sin perder ni un hombre ni una carga. Nuestros animales se enterraban hasta la panza en algunos lugares en que la nieve se había acumulado, obligándonos a desmontar. El Espinacito es precisamente eso, un espinazo, sobre cuyo filo, obstruido por piedras, y penitentes, teníamos que marchar, mientras a ambos lados acechaba el abismo."

Es equivocado creer, como se dice generalmente en los libros de texto, que para conocer los pasos cordilleranos, envió San Martín con ese objetivo a Alvarez Condarco, y que,  basado en los datos que pudo traer, "atesorados en su memoria, que debió ser prodigiosa", se efectuó la campaña.

San Martín conocía la cordillera tanto como Alvarez Condarco, ya porque obraban en su poder mapas y planos, ya porque pudo proveerse de buenos baquianos que conocían la cordillera palmo a palmo, ya porque él mismo personalmente había penetrado por el macizo andino, en varias ocasiones. Así para conocer los puntos por donde podría acaecer una invasión realista sobre Mendoza, cosa que San Martín consideró ya como una realidad en el verano 1815 - 1816, como para conocer de vista la cordillera, hizo en junio del primero de esos años un viaje a San Juan y exploró los caminos que desde esta ciudad conducen a Chile.

En mayo y junio del siguiente año exploró los boquetes más cercanos a Mendoza, habiendo insumido unos días en una de esas entradas. Alvarez Condarco, como ingeniero pasó tal vez a Chile por Uspallata, y regresó por Los Patos, pero sólo para anotar cartográficamente los alrededores de Chacabuco. Con anterioridad a él, había San Martín destacado al Teniente José Aldao, con análoga misión. Llegó éste hasta el Juncalillo, conforme escribía desde él mismo a San Martín, con fecha 14 de Marzo de 1816.