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Diario
La Capital
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Diario
La Capital
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SABADO
| 09 de enero de 2010
Arranca el cruce de los Andes a lomo de mula
Ya está todo preparado para que 100 expedicionarios crucen los Andes a lomo de mula, como lo hizo el general San Martín en 1817. La mayoría de los viajeros son de Rosario y sus alrededores. Partirán el 29 de enero. En el marco de los festejos por el Bicentenario, transitarán dos caminos paralelos: el que emprendió el general del ejército y el que recorrió Gregorio de Las Heras. Ambas columnas se unirán en el Cristo Redentor.
“Este año nos lanzamos a hacer dos trayectos fundamentales en el cruce de los Andes que atravesaron más de 5.000 hombres desde Mendoza hasta Chile”, destacó uno de los organizadores, Marcelo Sobrero. La expedición está organizada por la Asociación Cultural Sanmartiniana Cuna de la Bandera, que se propone conocer más profundamente la historia argentina desde los mismos caminos que recorrieron los patriotas.
“Se inscribieron 2 mil personas, pero tuvimos que hacer una selección”, comentó Sobrero. Quedaron 100 “elegidos” que partirán desde Mendoza hacia el Cristo Redentor. Una de las filas encarará el camino de Los Patos y la otra irá por Uspallata. El primero fue el que atravesó San Martín y el segundo lo hizo Las Heras. El trayecto durará en total 11 días. Comenzará el 29 de enero y culminará el 8 de febrero.
Evocar la historia. El objetivo fundamental del viaje es rendir homenaje a quienes lucharon por la libertad de América. “Queremos rescatar uno de los hechos más relevantes de nuestra historia, protagonizado por el Ejército Libertador y enseñar quién fue el Padre de la Patria”, explicó Sobrero.
Por esta razón, una de las condiciones para participar de es estar dispuestos a recibir clases en la cordillera. “Durante el viaje se hacen paradas en los lugares emblemáticos para conocer qué sucedió hace casi 200 años”, continuó.
“Hay que pensar en que los caminos están igual que en aquella época —apuntó—, por eso se valora tanto el esfuerzo que hicieron esos hombres”, recalcó el coordinador. El viaje brinda una oportunidad para compartir experiencias con los demás participantes, aparte de experimentar el contacto con las mulas en medio de los Andes.
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Museo Histórico y
Militar de Chile
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LUNES
| 28 de enero de 2008
http://www.mhm.cl/html/agenda_02a.php?id=419&cate=2
Integrantes de la Asociación Cultural
Sanmartiniana “Cuna de la Bandera” visitaron el
MHM
Por Carolina Martínez
Fotografía Paulina Retamal
La Asociación Cultural Sanmartiniana “Cuna de la
Bandera” de Argentina, junto a su presidente
Teniente Coronel (R) Víctor Hugo Rodríguez,
visitaron el Museo Histórico y Militar con el
fin de profundizar en la historia de Chile y su
Ejército dándole especial énfasis a la sala de
exhibición que se refiere al Cruce de los Andes.
La delegación compuesta por 150 personas,
realiza desde hace 10 años la travesía que en el
pasado realizara O´Higgins y San Martín
denominado el Cruce de los Andes. Es así como en
un viaje en mula han recorrido más de 200
kilómetros en un primer tramo de Mendoza al
Cristo redentor y posteriormente desde Los Patos
a Chacabuco. Quince días de viaje que para ellos
han sido toda una aventura.
Es primera vez que este histórico recorrido lo
realizan hasta Chile, y según el presidente de
la Asociación quedaron sorprendidos con el
recibimiento del pueblo chileno en San Felipe,
Los Andes y Putaendo, entre otros lugares.
Durante el camino realizaron diversas
exposiciones referentes al histórico hecho y lo
que habían vivido con anterioridad O´Higgins y
San Martín.
Durante su estadía en el edificio Alcázar, los
integrantes de la Asociación recorrieron las 20
salas de exhibición que contempla la muestra
museal y pudieron conocer de cerca la historia
de Chile y su Ejército.
Sobre la Asociación Cultural Sanmartiniana
“Cuna de la Bandera”
Fue creada por el Presidente del Instituto
Nacional Sanmartiniano, General Diego Alejandro
Soria, el 4 de septiembre de 1996. La comisión
directiva de la joven institución, decide
entonces producir un hecho cultural que ponga a
prueba su espíritu para emprender grandes
empresas, resolviendo la realización de una
acción que denominan “Expedición Sanmartiniana”.
El proyecto consistía en el traslado de
rosarinos a la provincia de Mendoza para que
conozcan las tierras, donde el Gral. San Martín
forjó el Ejército Libertador. Los
expedicionarios visitarían ámbitos y paisajes
que atesoran páginas doradas de la historia
patria argentina.
De esta manera, la Institución aspiraba a que
ellos se impregnaran del espíritu Sanmartiniano,
transformándose en difusores de los valores en
diferentes institutos de educación, vecinales,
clubes, parroquias, asociaciones, entre otros.
El potencial de un hecho Sanmartiniano de
semejantes características, impulsó el avance de
expediciones más complejas a partir del primer
Cruce de los Andes a lomo de mula, hoy después
de 10 años están orgullosos de poder decir que
más de 500 jóvenes argentinos han cruzado los
Andes y se han convertido en embajadores y
comunicadores de los valores sanmartinianos.
Tomando como testimonio espiritual el manifiesto
de la “Orden General del 27 de julio de 1814”,
afrontan los impedimentos logísticos de una
empresa de tal trascendencia y bajo el amparo de
la Virgen del Carmen, Generala del Ejército
argentino, bajo cuya protección ponen sus
expediciones por las rutas transitadas por el
“Libertador de América”, siguen avanzando
abocados a la organización de los Cruces que
realizan cada año.







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Diario La
Capital
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LUNES
| 25 de enero de 2007
http://www.lacapital.com.ar/2007/01/15/ciudad/noticia_358085.shtml
Un homenaje a 4 mil
metros de altura
Lifschitz
llegó al Cristo Redentor, culminando el cruce
que rememora la gesta sanmartiniana
Con un homenaje a José de San Martín en el
Cristo Redentor, banderas de humo desplegadas
desde Argentina y Chile, y un encuentro con los
intendentes de las localidades trasandinas de
Los Andes y Guardia Vieja. Así culminó ayer al
mediodía el intendente Miguel Lifschitz el 9º
cruce de la cordillera a lomo de mula. Y,
siguiendo los pasos del Padre de la Patria,
llegó a más de 4 mil metros de altura junto a
las 95 personas que participaron de la
expedición.
Sin embargo la jornada había
comenzado mucho antes. Los primeros minutos del
día, encontraron al intendente acompañando (en
los coros) la guitarreada que se armó en el
comedor del destacamento militar de Puente del
Inca. Los baqueanos son especialistas para
entonar clásicos telúricos y nadie puede evitar
engancharse, mientras corre el vino en
damajuana. Era la última noche de la travesía y,
aún con el cansancio a cuestas, no había que
perdérsela.
Los jinetes pudieron cumplir
su cometido al mediodía siguiente. Lograron
hacer los últimos 15 kilómetros a lomo de mula y
caballo en algo más de cuatro horas al unir
Puente del Inca y el Cristo Redentor, en el
límite con Chile, a más de 4 mil metros de
altura, donde se haría el último homenaje a San
Martín.
Tras los valores
Este cruce es parte de un proyecto pedagógico
que tiene por objetivo difundir la vida y obra
del Libertador pero fundamentalmente sus valores
Y para lograrlo los expedicionarios
participantes se preparan durante todo el año.
El viaje duró una semana y convocó no sólo a
rosarinos sino a gente de Capital Federal,
Casilda, Mar del Plata, Resistencia, Lobos y
Reconquista, entre otros sitios. "Esta vez se
formó un grupo de siete polluelos de 15 años",
destacó el jefe de la expedición, Víctor Hugo
Chuli Rodríguez. Y, además del intendente
municipal de Rosario, hubo otros cuatro
políticos: un concejal de Reconquista, otro de
San Justo y el jefe comunal de Humberto Primo.
La experiencia sería imposible de realizar sin
el apoyo del Ejército Argentino y del Regimiento
de Infantería de Montaña 16 Cazadores de los
Andes, de Uspallata. Para la travesía se dispuso
un importante movimiento de logística con
camiones, colectivos, ambulancia, helicóptero y
motos, además del personal militar.
Al finalizar el viaje, el jefe de la expedición
se mostró conforme. "La camaradería y el respeto
son fundamentales. Verlo a este hombre en un
colchón sobre el piso como uno más fue un hecho
que se valora mucho", remarcó en referencia al
intendente de Rosario. "Le ofrecimos alguna otra
comodidad y dijo que no", añadió.
Y en relación a los asistentes que acompañaron
el grupo, explicó: "Los guías de montaña son
indispensables, brindan seguridad porque el
clima y el terreno no siempre acompañan". Así,
recordó que en la expedición anterior no se pudo
llegar al objetivo (el Cristo) porque se desató
una tormenta de nieve: "Puede haber 30
centímetros en medio del verano". Las nubes
presentan otro problema, el miércoles a la
mañana en Aguas de la Cueva estaban tan bajas
que lo cubrían todo.
Corolario binacional
El trayecto total tiene 180 kilómetros
atravesando la precordillera llegando al valle
de Uspallata y de ahí hasta al límite con Chile
Precisamente allí, ayer a las 12, en el
corolario de la expedición, se realizó un
encuentro con los intendentes chilenos de Los
Andes y Guardia Vieja, a quienes Lifschitz les
entregó algunos presentes. También había una
delegación del Ejército del país trasandino y se
desplegaron banderas de humo de ambos países.
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Diario
El Litoral
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DOMINGO
| 14 de enero de 2007
http://www.litoral.com.ar/index.php/diarios/2007/01/14/regionales/REGI-04.html
Joven
corondina cruza Los Andes a lomo de mula
Coronda
(C). - Una joven corondina de tan sólo 17 años
integra la Expedición Sanmartiniana, que cruza en estos
momentos Los Andes. Es Claudina Luchitta y lo hace a
lomo de mula junto a 100 expedicionarios, más el apoyo
del ejército.
Esta empresa les llevó
aproximadamente 7 días, estando previsto el final para
hoy domingo, en un emotivo encuentro en el Cristo
Redentor a 4.400 metros de altura.>
Claudina participa
de este 9no. cruce de Los Andes y es alumna de la
Escuela Media 201 José Elías Galisteo de Coronda. Desde
muy pequeña abrazó y se interesó por la causa del
General José de San Martín.>
El Litoral se
comunicó con los expedicionarios (vía Internet).
Expresaban que a 190 años de la gesta sanmartiniana,
"los jóvenes argentinos queremos rendirle homenaje al
Padre de la Patria, siguiendo los gloriosos pasos del
ejército libertador".>
Con el amparo de
la Virgen del Carmen, generala del Ejército, bajo cuya
protección colocamos la expedición, están cabalgando
sobre las rutas que fueran transitadas por el libertador
de América.>
La marcha de las
columnas atravesó hasta el momento planchones de nieve,
precipicios, arroyos y valles. Previamente, todos los
días hubo reuniones matutinas donde se encomiendan a la
virgen, dice un expedicionario, lo que constituye
también una experiencia espiritual enriquecedora.
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Diario La
Capital
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SABADO
| 13 de enero de 2007
http://www.lacapital.com.ar/2007/01/13/ciudad/noticia_357867.shtml
Lifschitz se sumó al
cruce de los Andes
El intendente Miguel Lifschitz se sumó hoy al cruce de
los Andes a lomo de mula que anualmente organiza la
Asociación Sanmartiniana en homenaje a la gesta del
general José de San Martín.
Lifschitz se encuentra en este momento camino a Puente
del Inca, última parada antes de encarar el ascenso
hasta el Cristo Redentor, en Mendoza, adonde finaliza la
travesía que simboliza el cruce que el Ejército
Libertador realizó hace 190 años.
La expedición partió hoy de Polvaredas, para recorrer
los aproximadamente 32 kilómetros hasta Puente del Inca.
El mandatario local está en el lugar con su hijo, de 15
años, por expresa invitación de los organizadores, que
ya había rechazado en otras oportunidades.
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Diario La
Opinion - Rafaela
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JUEVES
| 4 de enero de 2007
http://www.laopinion-rafaela.com.ar/opinion/2007/01/04/d710402.htm
Ortiz Zavalle en el Cruce de los Andes
HUMBERTO I (Por Jorge Luis Mezzabarba). -
El próximo
lunes, 8 de enero, nuestra localidad estará representada
en el noveno Cruce de los Andes a lomo de mula, y en la
oportunidad será de la partida el Dr. Jorge Mario Ortíz
Zavalla.
Así lo informó a LA OPINION el presidente comunal, quien
formará parte del raid como médico de la expedición, "el
tema es emular en cierta medida el mismo paso utilizado
por el general San Martín en su camino hacia la
liberación de Chile.
Tenemos una rutina pre-establecida que indica el punto
de partida desde El Plumerillo, Agua de la Cueva,
Uspallata, Las Cuevas, Puente del Inca y Cristo
Redentor, hasta el límite internacional con Chile.
La delegación estará conformada por profesionales,
comerciantes, hombres de prensa y en mi caso, tendré la
oportunidad de formar parte de la misma como médico de
la expedición, junto a algunos colegas. Más allá del
ritmo aventura que tiene el proyecto, no deja de ser
interesante saber el recorrido de uno de los hombres más
grandes que tuvo nuestro país, el general San Martín".
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FISHERTON CNN estará presente en el 9º Cruce de Los
Andes a lomo de mula
La "Expedición Sanmartiniana" consiste en el traslado de
un grupo de rosarinos a la provincia de Mendoza para que
conozcan las tierras, donde el General José de San
Martín, forjara el Ejercito Libertador. Gonzalo
Fernández estará informando desde el lugar, los pasos de
la expedición.
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Con el apoyo de una Institución Sanmartiniana
mendocina y la invalorable colaboración del
Ejercito Argentino, se desarrollará entre el 8 y
el 16 de enero el "9º Encuentro Interprovincial
Sanmartiniano Rosario - Mendoza" cruce de Los
Andes; junto al Centro de Estudios e
Investigaciones "Libertador General San Martín",
el cual contiene actividades y trabajos
históricos en la montaña, preparatorios a las
jornadas conmemorativas de los 180 años de la
partida del Ejercito de Los Andes y del
Encuentro Nacional Sanmartiniano 1997.
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Es de destacar la importancia de tener objetivos
fundamentales en esta expedición, los cuales se
deben tener en cuenta para un mayor
aprovechamiento de la travesía.
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"Objetivos Fundamentales"
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a-
Rendir
homenaje y honrar a los héroes que lucharon por
la libertad de América.
b-
Rescatar uno de los hechos más relevantes de
nuestra historia, protagonizado por el pueblo
argentino y realizado por el ejército del
Libertador. |
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c-
Producir una acción histórico - cultural que
manifieste el espíritu y la templanza de los
jóvenes estudiantes secundarios y universitarios
de nuestra patria.

d-
Unir la historia de la Nación con la presencia
de los Veteranos de Guerra de Malvinas, quienes
unirán las altas cumbres de los Andes con la
defensa contemporánea del suelo de Malvinas.
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e-
Protagonizar, una vez más, la unión entre
oficiales, suboficiales y soldados del glorioso
Ejército Argentino; quienes nos guiarán y
custodiarán en nuestra marcha por el macizo
andino, con jóvenes de instituciones intermedias
de la comunidad.
f-
Contribuir a la unidad latinoamericana,
especialmente con nuestros hermanos peruanos y
chilenos, a fin de afianzar la Unión y la Paz
durante todo el milenio que se ha iniciado.
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g-
Brindar la oportunidad a jóvenes estudiantes
secundarios y universitarios, y entidades
intermedias, con elevado y manifiesto espíritu
nacional, de participar en actividades de acción
histórica programadas por el Instituto Nacional
Sanmartiniano y la Asociación Cultural
Sanmartiniana “Cuna de la Bandera”.
h-
Afianzar la identidad nacional de nuestros
jóvenes. |
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ENERO de 2007
Fisherton CNN en el IX Cruce de Los Andes
Desde Uspallata, en la mitad de
la expedición 2007 en la Cordillera de Los
Andes, las distintas experiencias vividas fueron
llenando el espíritu y regocijando el alma de
cada uno de los expedicionarios. Desde el primer
día en El Plumerillo hasta el último punto hasta
aquí, en las montañas donde pasó el ejército del
Gral. San Martín, la sensación fue especial,
rara, distinta.
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Inolvidable.
Desde Uspallata; exactamente en la mitad de la
expedición del cruce de Los Andes, en nuestro
día de descanso, hospedados en el Regimiento de
Infantería de Montaña 16 la sensación es
increíble, una experiencia cautivante. |
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Fueron tres jornadas agotadoras pero llenas de
un fuerte arraigo a nuestras raíces y de un
acercamiento espiritual a un gran prócer de la
Patria como lo fue el General José de San Martín
que hacen olvidar algún cansancio pasajero.
Es difícil establecer un pensamiento comparativo
con aquella época en que el General cruzó la
cordillera para liberar Chile. Se torna
inimaginable lo realizado en aquellos años. Pero
gracias a la Asociación Cultural Sanmartiniana
“Cuna de la Bandera”, que convoca año a año un
número de expedicionarios de todas partes del
país (Rosario, Mar del Plata, Tucumán,
Corrientes, Santa Fe, entre otras muchas
localidades), se puede ir difundiendo el
verdadero valor patriótico.
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Los 70 expedicionarios fueron divididos en
patrullas, donde cada una de las divisiones fue
comandada por un Jefe y también fue asignado un
baqueano de RIM 16 para cada grupo.
La organización y el apoyo recibido por ellos
fue inmenso; la seguridad y contención brindada
fue muy importante para todos nosotros. En todo
momento presentes para ayudarnos con los
animales, las monturas, y especialmente el
bienestar personal.
Gonzalo Fernándes de Fisherton CNN con su mula
"La Machi" en plena precordillera.
Todos reunidos con un objetivo común, el
espíritu sanmartiniano; poder rescatar uno de
los hechos más relevantes de nuestra historia,
protagonizado por el pueblo argentino y
realizado por el Ejército del Libertador.
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Desde la recepción en El Plumerillo, pasando por
Estancia La Canota donde recibimos instrucción
para la posterior marcha, atravesando la
precordillera, hasta Uspallata, recordando los
desayunos del campamento, las misas, el
izamiento de la bandera, las precisas directivas
del Coronel David Cabrera Rojo, vicepresidente
de la Asociación, el ensillaje de las mulas,
las clases de historia, las cenas, el fogón
final de cada noche; se conjuga un cúmulo de
vivencias resumidas en las conversaciones que
van teniendo los distintos expedicionarios van
haciendo que este cruce, tenga un sabor especial
también.
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Un punto a destacar fue cuando hicimos noche en
Agua de la Cueva. Muy fría, pero con la suerte
de no ser tan rigurosa como años anteriores.
Dormimos a la intemperie, con un cielo
estrellado amenazado por un frente de tormenta
que no hizo mella en el ánimo del los
expedicionarios que mantuvimos la motivación de
afrontar los factores climáticos y seguir
adelante.
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Desayuno en Agua de la Cueva, luego de una noche
de intenso frío.
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En todo momento hay elementos que hacen al cruce
más atractivo. Amanecer con una espesa bruma, la
vigilia de los guanacos en las alturas de los
picos más altos, el vuelo de los cóndores, ver
el Aconcagua al atardecer, la organización y
preparativos del Ejército. En cada partida,
con la Virgen por delante guiando los pasos de
la expedición, seguida por los abanderados y
luego el resto del contingente por detrás, se
fue atravesando la precordillera mendocina con
las ganas, el ímpetu y la renovada ilusión de
cumplir con el deber sanmartiniano de recordar
su historia y su grandeza.
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Patrulla 6
- Integrantes de prensa de canal 9 / Osvaldo
Tamagno / Juan Pablo Pagani / Gonzalo Fernández
Recibidos por los pobladores de Uspallata, con
vítores y aplausos, manteniendo vivos los
valores de libertad de este pueblo cuyano, puedo
resumir en una breve crónica que, obviamente no
alcanza para narrar todo lo vivido, pero sí para
que se pueda conocer y difundir a los argentinos
y pensar en recuperar nuestros verdaderos
sentimientos nacionales, y fomentarlos para
construir un gran país quizás el imaginado por
el General José de San Martín.
Aquí se
genera el intenso sentimiento de gritar con
convicción y orgullo “Viva la Patria”, sin temor
ni vergüenza de ser argentinos, trayendo los
recuerdos históricos que aún hoy debemos tener
presentes.
El próximo fin de semana
estaremos concluyendo nuestra crónica del 9º
cruce de Los Andes a lomo de mula, donde
contaremos el último tramo de esta expedición y
las conclusiones finales.
Izamiento de la bandera antes de comenzar la
travesía
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Una excelente página de referencia, es
justamente el sitio web de la Asociación
Sanmartiniana “Cuna de la Bandera”:
www.crucedelosandes.com.ar
cuyo equipo trabaja incansablemente para poder
actualizar permanentemente los mejores momentos
de cada expedición.
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Cruce de Los Andes a lomo de mula – 2º Parte
Fisherton CNN único medio rosarino que vivió
toda la expedición y que puede contar la
verdadera sensación vivida. Culminó un nuevo
cruce. El resultado final tiene un factor común:
el profundo valor patriótico que logró
incorporar la Asociación Sanmartiniana Cuna de
la Bandera, en el corazón de cada uno de los
expedicionarios. La misión ahora es difundirlo
para que cada vez más argentinos conozcan
nuestra historia y honrar nuestro pasado.
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La expedición continuó con la reafirmación
permanente de los valores patrióticos, en la
travesía del territorio montañoso. Siempre con la convicción de tener vivo el
espíritu sanmartiniano, los expedicionarios se
fueron fortaleciendo con el claro objetivo de
alcanzar el Cristo Redentor, en la frontera con
Chile, paso estratégico en la historia del
General San Martín; y un punto importante de
nuestra propia historia.
Luego del día de
descanso en Uspallata, comenzaba a desandarse el
Cruce de Los Andes.
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Comenzaría otra extensa jornada, esta vez serían
48 km de marcha, pasando por Picheuta hasta
llegar a Polvaredas. Precisamente en
Picheuta, se hizo la representación,
protagonizada por un puñado de expedicionarios
perfectamente caracterizados entre granaderos y
realistas, de lo que fue la batalla en la que el
Libertador tuvo su primer “parcial revés” frente
a tropas enemigas. Parcial revés, por el escape
de un granadero, que pudo comunicar este
acontecimiento al General y poder obrar en
consecuencia.
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Representación de la Batalla de Picheuta donde
los granaderos del General San Martín se vieron
sorprendidos por los realistas.
Afortunadamente uno logró escapar para alertar
lo sucedido. |
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Además, de esta puesta en escena, la presencia
ya del intendente de Rosario, Miguel Lifschitz,
como un sanmartiniano más, marcó otro punto
importante a esta jornada especial.
Reconociendo la importancia de esta visita, el
intendente se mostró como una persona común;
como todos y como lo es habitualmente, inmerso
en un ámbito fuera de la coyuntura política
diaria, lo que le permitió disfrutar junto a su
hijo Federico, esta increíble expedición.
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Miguel Lifschitz - Intendente de Rosario, un
sanmartiniano que se alejó del escenario
político para disfrutar el último tramo
del Cruce de Los Andes
La marcha continuó. El apoyo de los baqueanos y
colaboradores daban la contención necesaria a la
tropa. Las emociones y comentarios variados de
los expedicionarios iban creciendo.
El
cansancio siempre presente, pero ya no
molestaba.
El paso de las mulas por caminos de precipicio y
el cruce de un río de correntada importante,
aumentaban la adrenalina de todos.
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Los expedicionarios cruzaron el Río Mendoza para
continuar camino hacia el Cristo.
Noche
en Polvaredas, en una estación de trenes bella y
vieja, pero lamentablemente abandonada. Algunos
en pabellones, otros en vagones abandonados;
pero antes, la alegría del magnífico canto del
cocinero de la expedición, y de Pizarro, fuerte
referente del Regimiento de Montaña, que cerraba
todas las noches acompañados por el acorde de
guitarras.
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La comida elaborada fue excelente. El mismo
cocinero de la expedición, un gran cantante que
luego de la cena entonaba un cálido repertorio. |
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Estación de trenes en Polvaredas, abandonada.
Para ese entonces, un valorado resguardo para la
expedición. |
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El factor común: la sonrisa y alegría de todos
los que iban buscando también su propia
enseñanza; enriquecida por cada clase de
historia que se fue dando como actividad
complementaria de cada día. |
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Diana y desayuno de por medio; partiendo para
Puente de Inca, y luego hacia Las Cuevas, los
corazones latían con mayor intensidad.
Sin dejar de pensar en la gesta del General San
Martín, ya se entremezclaban sentimientos entre
históricos y personales. Se sabía que el ascenso
para ver el Cristo Redentor estaba cada vez más
cerca, lo que incrementaba la ansiedad.
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Clase de historia sobre el Gral. San Martín,
dictada por el profesor Ismael Pozzi Albornoz.
Siempre encabezados por la Virgen, que guiaba
nuestros pasos, y las banderas de los países que
fueron símbolo de la libertad de aquellos países
sudamericanos, comenzó el camino ascendente
después de dejar atrás el arco típico de Las
Cuevas.
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Siempre formados en dos columnas, despacio pero
sin pausas se ganaron los metros de altura que
nos encontraría con el Cristo. El Cristo
Redentor y la bandera Argentina. Máximos
exponentes de una travesía que será inolvidable. |
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Las cámaras fotográficas no descansaban en su
eterno disparar para captar cada momento, cada
imagen, pero claro está, imposible de narrar lo
que se percibía, ni los sentidos particulares.
Finalmente, y luego de ladear la cordillera por
varios kilómetros, apareciendo en su total
magnitud, nos rendimos ante la majestuosa e
imponente imagen del Cristo Redentor.
En ese momento, en ese lugar, se soltó la
emoción más pura, la más buscada, la que brotaba
naturalmente de cada corazón argentino, donde
todos los expedicionarios se abrazaron, sabiendo
que el objetivo de cruzar Los Andes que se buscó
durante mucho tiempo atrás, se cerraba con el
final más querido.
Allí, las autoridades de la Asociación
Sanmartiniana Cuna de la Bandera, junto con una
Asociación afín a la nuestra de Chile,
realizaron un acto en conmemoración a la
reafirmación y reconocimiento una vez más del
General San Martín.
El “Viva la Patria” se pudo escuchar una y otra
vez, pero sentido, entendiendo verdaderamente la
importancia de lo que se gritaba.
El regreso a Uspallata, fue un recuerdo, fue el
murmullo de cada sensación y vivencia de los
expedicionarios era lo que se observaba. La
satisfacción y el orgullo de haber participado
en esta experiencia difícil de contar y de
explicar, pero con la obligación firme de
difundirla es lo que se lleva de estas tierras.
Una vez en el Regimiento de Infantería de
Montaña 16, se procedió al cierre del IX Cruce
de Los Andes a lomo de mula, con la entrega de
diplomas y reconocimiento a cada una de las
partecitas que conformaron este exitoso e
inolvidable cruce. |
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Gonzalo Fernández de Fisherton CNN - único
medio de Rosario - contó las vivencias del IX
Cruce de Los Andes que se iban sucediendo, desde
el comienzo hasta el final. |

Fisherton CNN
fue el único medio de comunicación rosarino
presente desde el comienzo al fin del Cruce de
Los Andes. El único que puede contar todos los
detalles de la expedición; y quiere agradecer
una vez más a las autoridades de la Asociación
Sanmartiniana Cuna de la Bandera, en particular
a su Presidente, Víctor Hugo Rodriguez, por la
invitación a nuestra emisora; y a todo ese
“batallón” de colaboradores que estuvieron
incansablemente a disposición de la seguridad y
contención de los expedicionarios. Al RIM 16,
especialmente a los baqueanos que nos
acompañaron durante todos esos días difíciles,
sin querer olvidar a ninguno, claro que el
cocinero de la expedición fue también
importante, la permanente presencia del personal
de la Cruz Roja. Y al extraordinario grupo de
expedicionarios que empujaron siempre para
adelante, y que demostraron el entusiasmo y el
compañerismo en todo momento, sabiendo de la
afinidad más con unos que con otros pero que si
una mula se caía era la mula de todos, y que si
uno se desanimaba el otro estaba firme al lado
para levantarlo.
¡Gracias a todos!
Ahora si puedo gritar con profunda convicción,
“VIVA LA PATRIA”.
Conozcamos nuestra historia, vale la pena.
Para finalizar hacer referencia al sitio web de
la Asociación Sanmartiniana Cuna de la Bandera,
www.crucedelosandes.com.ar
donde se puede obtener información relacionada.
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EXPEDICIONARIOS DEL IX CRUCE DE LOS ANDES A LOMO
DE MULA
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PATRULLA 1
Pidone,
Guillermo Sanabria, Juan Salto,Raquel Maggi,
Graciela Rosales,
Gladis Quiroga, Roberto Pbtro. Pedro Peñalba -Sacerdote- |
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PATRULLA
2
Firman, Hugo Juan Fredes, Miguel A.
Machado, Martin Jacinto, Oscar
Antonio Kisko, Diego Manuel Ortiz
Zavalla, Jorge Terré, Ricardo
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PATRULLA 3
Azzarello, Sebastián Spini, Norma
Couvert, Ma Eugenia Bueno, Eduardo Di Franco, Nestor Mauro, Georgina Bilbao, Javier
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PATRULLA
4
Dubini, Emanuel Mastandrea, Sandra
Rodriguez, Celeste Speerli, Marcela Lucchita, Claudinia Radyna, Noelia Tamagno, Paula Alvarez, Juan Ignacio
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PATRULLA
5
D´Orsi, Eliana Micaela Di Santo,
Carina
Rey, María Laura Sanchez Almeyda,
Marina Casares, María Cintia Rivas
Terrada, Ivana Malén |
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PATRULLA
6
Albarenque, Claudio - canal 9
Tamagno, Osvaldo
Víctor - camarógrafo canal 9 Renzo -
Canal 9 Fernández, Gonzalo –
FISHERTON CNN Pagani, Juan Pablo
Bassi, Juan Pablo
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PATRULLA
7
Lagorio, Esteban
Costas, Fernando
Altamiranda, Hugo Bustamante, Nicolás Bustamante, Manuel Vargas, Gastón
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PATRULLA
8
Chu Ke Shin
Sallenave, Felipe
Chiappe, Miguel Sen, Claudia Gomez,
Diego Preciante, Alberto Altamiranda, Jorge Maximiliano Catalano, Cristina Frías, Noemí Rivas, Rubén
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PATRULLA
9
Peretti, Gloria
Conti, Cristina
Gabbin y Gimigliano, Graciela
Scovenna, Gladis Olcese, Marcelo
Ugartemendia, Sebastián Di Fazio,
Marcos Perez Ambrosia, Eduardo
Grosso, Osvaldo Galbarino, Juan
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DOMINGO
| 22 de enero de 2006
Como San Martín, más de
100 jinetes cruzan Los Andes a lomo de mula
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=233966&IdxSeccion=100
Hace 189 años, los más de
5.000 hombres que integraban las tropas del
General atravesaban la cadena montañoza. Desde
el lunes más de 100 jinetes recorren el mismo
camino que el Ejército Libertador
Hace 189 años, los más de
5.000 hombres que integraban las tropas del
general José de San Martín iniciaban el cruce de
la Cordillera de los Andes. Desde el lunes más
de 100 jinetes recorren el mismo camino que el
Ejército Libertador en el VIII Cruce de los
Andes a Lomo de Mula.
Los expedicionarios, unos 100 docentes,
estudiantes, veteranos de guerra y profesionales
de diversas áreas, de ambos sexos, cuentan con
el apoyo de medio centenar de integrantes del
Ejército. En total recorrerán más 200 kilómetros
entre Canotas y el Cristo Redentor.
La travesía, que dura ocho días -San Martín
tardó 21-, es organizada por la Asociación
Cultural Sanmartiniana. Según informó la
asociación, la expedición partió del "Campo
Histórico El Plumerillo", el mismo lugar en el
que San Martín preparó a su ejército antes de
cruzar la Cordillera.
El comunicado agrega que la primera jornada de
cabalgata finalizó con éxito en Agua de la Cueva
donde los jine tes descansaron en medio de la
montaña a la luz de la luna. La expedición
continuará transitando el camino del Ejército
Libertador y pasará por Uspallata, Picheuta,
Polvaredas, Punta de vaca, Los Penitentes,
Cuevas para fianlemnte llegar al Cristo
Redentor.
UNA TRAVESÍA QUE REALIZARÁN POR SEGUNDA VEZ, EN
HOMENAJE AL CAMINO RECORRIDO POR EL LIBERTADOR
JOSÉ DE SAN MARTÍN
Gabriela y Yanina volverán a revivir el cruce de
Los Andes
Gabriela Van Der Horst y Yanina Bordenave
partirán hoy a Mendoza para revivir la epopeya
sanmartiniana del cruce de Los Andes, travesía
que ya habían realizado en enero de 2005, tras
la cual recorrieron en Madryn al menos cinco
escuelas contando la experiencia a 1.400
alumnos.
El viaje de los deseos
En esta ocasión, la
segunda desde que se animaron a cruzar Los
Andes, tal como lo había hecho San Martín, las
dos mujeres madrynenses llevarán consigo no sólo
las ansias de volver a pasar por la historia de
nuestro país, sino que también llevarán los
cerca de 400 deseos que recogieron en las
escuelas visitadas.
El viaje, del que
volverán el próximo 25 de enero, al igual que el
anterior, tendrá como objetivo el paso por
Uspallata, expedición en la que irán depositando
los deseos pedidos por los chicos de las
escuelas 710, 775, 728, 42 y 158.
Un camino que recorrerán
junto a otras 70 personas de todo el país
dispuestas a reencontrarse con la memoria viva
de una de las seis rutas recorridas por el
ejército libertario.
Convocadas por la
Asociación Cultural Sanmartiniana de Rosario,
que viene realizando las réplicas de la epopeya
desde hace siete años, se trata de una aventura
enmarcada en un “proyecto histórico, pedagógico,
cultural”, en el que cualquiera que esté bien
preparado puede participar en pos de revivir los
valores y deseos que impulsaron a San Martín a
lo largo de su vida.
Yanina recordó: “Es una
apuesta en la que nos ocurrieron cosas muy
lindas, como el poder interpretar las clases de
historia que nos brindaron en cada lugar del
cruce por el que había pasado San Martín. Algo
que –aseguró- fue como estar en el mismo lugar y
en el mismo momento que estuvo San Martín”.
Una apuesta que desde el
punto de vista de Gabriela, les dio lugar “para
rescatar montones de cosas que se están
perdiendo, como no lograr tomar realmente
conciencia de lo que somos los argentinos”.
Una experiencia en la que
volverán a valorar “a un héroe como San Martín,
que durante toda su vida, desde los 13 años, se
preparó para cumplir su sueño: cruzar la
cordillera para liberar a América”. Ideal que
las mujeres interpretaron desde la posibilidad
de cumplir con un ideal: “Lo que nosotros
queramos lo lograremos preparándonos para lo que
creemos, para cumplir nuestro sueño”.
20
de Enero de 2006 -
DIARIO HOY – LA PLATA
El Cruce de los
Andes en mula arribará al Cristo Redentor
|
La
expedición, organizada por la Asociación
Sanmartiniana de Rosario "Cuna de la
Bandera" junto al Ejército argentino,
partió el lunes pasado del Campo
Histórico "El Plumerillo" para recorrer
180 kilómetros en seis días. |
El domingo arribará al Cristo Redentor la octava
edición del Cruce de los Andes a lomo de mula,
con el mismo itinerario que siguió en 1817 la
columna del general Gregorio Las Heras en la
campaña a Chile.
Integran el grupo 75 jinetes y 35
expedicionarios a pie de la Asociación, entre
mujeres y hombres provenientes de diversos
puntos del país y con edades que van de los 18 a
los 70 años, así como un militar venezolano
especialmente invitado.
Después de pasar por el límite internacional
sobre el Paso Bermejo, en el Cristo Redentor la
expedición rendirá culto a la Virgen del
Rosario, cuya imagen es transportada por una
mula junto a una réplica del sable corvo del
General San Martín.
El Regimiento de Infantería de Montaña 16
"Cazadores de los Andes" participa con 20
militares guías-baqueanos, además de brindar el
apoyo logístico a la travesía, informó el
Ejército.
Este año, los organizadores solicitaron
especialmente la participación de un oficial del
Ejército de Venezuela, que designó al capitán
Luis Codallo, de la 35 Brigada de Policía
Militar "Libertador General San Martín".
La presencia del oficial venezolano expresa "los
sobresalientes lazos de amistad que ligan a
ambos pueblos y sus ejércitos, desde las guerras
por la independencia sudamericana liderada por
los dos grandes Libertadores de América", José
de San Martín y Simón Bolivar, concluyó el texto
informativo.
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Diario La
Capital
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Domingo,
10
de Agosto de 2003
Para revivir la epopeya del Libertador San Martín
El próximo domingo se conmemora un nuevo
aniversario de la muerte del general José de San Martín,que
en 1817 comandó el cruce de los Andes. Tras los pasos
del Libertador
Un sueño de libertad que se convirtió en una de las
epopeyas más notables de la historia de la humanidad.
Sin puentes, ruta asfaltada ni túneles que atravesaran
las montañas, el general José de San Martín y sus
tropas cruzaron la cordillera de los Andes. Las seis
columnas de la avanzada criolla partieron desde la región
cuyana con destino a Santiago de Chile. La exigente
travesía se desarrolló por senderos de cornisa y
utilizando mulas para transportar la artillería pesada.
A más de 180 años del cruce histórico, las Rutas
Sanmartinianas proponen seguir los pasos del ejército
criollo que logró liberar a los pueblos
latinoamericanos de la corona española.
El próximo domingo, 17 de agosto, se conmemora un nuevo
aniversario del fallecimiento del general José de San
Martín. ¿Se anima a ensillar una mula para revivir la
epopeya libertadora? No hay tiempo que perder,
comencemos a galopar por las empinadas pendientes de la
cordillera.
Seis
rutas
Debido a las crudas condiciones climáticas del invierno
andino el plan de invasión que ideó San Martín se
inició en enero de 1817 a través de seis pasos andinos
simultáneos. Hoy es posible revivir la travesía
participando del cruce de la cordillera que organiza la
Asociación Cultural Sanmartiniana Cuna de la Bandera
desde hace unos años. El próximo mes de enero se
realizará el "6º cruce de los Andes a lomo de
mula por los 6 pasos".
De esta manera se atravesarán todas las rutas
utilizadas por el general San Martín en su campaña
libertadora, en un hecho sin precedentes en el mundo. Un
cruce jamás realizado desde 1817. El objetivo es
desandar los mismos pasos andinos que se extienden a
través de las provincias de Mendoza y San Juan, a lo
largo de 750 kilómetros sobre la frontera con Chile.
Luego todos los expedicionarios se dirigirán al Cristo
Redentor para compartir la ceremonia final. Se estima
que podrán intervenir 250 jinetes. El costo aproximado
de la expedición será de $ 1.000 por persona.
Un dato evidencia la proeza del cruce original. En plena
cordillera y durante las noches de verano las
temperaturas llegan a los 15 y 20 grados bajo cero.
Incluso durante el día las marcas térmicas descienden
hasta los -2. En estas condiciones climáticas los
criollos tuvieron que dormir a lo arriero durante varias
noches, usando por cama la montura y el poncho.
Para protegerse del frío se adoptaron estrategias
acertadas, entre ellas, la de confeccionar calzados para
abrigar los pies. Fueron hechos con desperdicios de
cuero de las reses y estaban forrados en el interior con
trapos de lana.
También se suministró abrigos a los animales que
participaron de la travesía. Los caballos, mulas y
vacas lucían la llamada enjalina chilena o abrigo
forrado en pieles. Las protecciones forradas de paja
fueron desechadas debido al peligro de que los animales
las comieran por la falta de otra alimentación en el
trayecto.
Hoy quienes pretenden seguir los pasos del ejército
Libertador disponen de un sofisticado equipo. Botas de
trekking, guantes, polar y bolsas de dormir térmicas
son algunos de los elementos diseñados especialmente
para los amantes del turismo aventura, infaltables en
esta excursión andina.
A más de 180 años del histórico cruce existe la
oportunidad de revivir la odisea. La silueta de los
Andes, el cielo azul infinito y los cóndores que
dibujan círculos en el aire enmarcan un paseo cargado
de emociones, por este paraje agreste, donde se abrió
un sendero de libertad.
Ocho
cruces andinos
Los viajes realizados por San Martín cruzando la
cordillera de los Andes fueron ocho. El primero, comenzó
en enero de 1817, y fue consecuencia de la planificación
y ejecución del denominado Plan Continental, cuyo
objetivo era liberar a los pueblos de Chile y Perú. Las
diferentes filas fueron saliendo simultáneamente en
distintos días y San Martín partió por primera vez desde
El Plumerillo. Cumplimentar el objetivo demandó varios
cruces andinos. Finalmente tras obtener la libertad del
pueblo peruano y de encontrarse con Simón Bolívar
decidió regresar a Buenos Aires. En 1824 emprendió su
octavo y último cruce por el macizo
andino.
En
mula por la cordillera
Claudio
Berón / La Capital
¿Es el viento el dueño de lo que sucede en la
montaña? o ¿son los cóndores que miran pasar a los
hombres? Lo cierto es que cuando la Argentina no era
país, por estos picos pasó un ejército para luchar
por un continente.
Es enero, como hace un siglo y medio, el ritual de los
hombres atravesando las montañas se repite, para eso
están los Andes, para desafiarlos. Los guanacos ya no
escuchan los ruidos de las armas ni el vozarrón de los
cañones, ni siguen atentos la fila de uniformes azules,
de curtidos granaderos.
Todos los años una caravana conformada por unas 200
personas recorre los Andes en busca de los fantasmas de
los granaderos de San Martín; duermen al sereno; comen
guiso carrero y cabalgan en mulas. La larga marcha tarda
diez días y el Regimiento de Montaña pone a sus
mejores baqueanos a disposición de la expedición.
En este verano del 2003, hombres y mujeres vuelven a
caminar por las piedras y recorren los senderos. Los
sentidos se confunden entre la soledad, el frío de la
noche y el calor de los mediodías eternos.
Aventura, curiosidad, descubrimiento; sensaciones
diversas empujan la fila india, por momentos un silencio
se impone entre los hombres de a caballo, de pronto una
canción, un grito patriótico o un galope corto
distraen a los que marchan.
Las montañas enmarcan, con sus picos eternos y blancos,
la caravana que atraviesa los valles y las pampas
andinas, mientras un cóndor amanecido sobrevuela las
mulas y los soles castigan la piel de los que buscan la
historia.
En esos días de marcha, los expedicionarios cruzarán
puentes de piedra, conocerán un poco de la vida del
Gran Capitán y sentirán en sus huesos el cansancio y
en sus manos el coraje de aquellos soldados, pero no hay
armas, sólo emociones.
Los lugares a recorrer son los mismos: Plumerillos, la
estancia de Canotas, Puente del Inca, Polvaredas, Punta
de Vaca y la alta montaña, donde los parajes tienen el
nombre de los anónimos que trasladan hacienda entre los
cerros y los baqueanos que recorren estas inmensidades.
En las mañanas el cielo es azul, al mediodía celeste y
por la noche todo lo invade. Las nubes están cerca y
raras veces quienes comparten esta experiencia podrán
estar nuevamente justo en el medio, entre el cielo y las
piedras.
Los precipicios bordean los caminos sinuosos, los
grandes ríos de llanura que nacen en los Andes traen el
deshielo de las altas cumbres y a las mulas les cuesta
badearlos.
Los fogones nocturnos son la hora del descanso y de
compartir las vivencias de las 10 o 12 horas a lomo de
mula. Tonadas cuyanas, chacareras y un buen vinito
mendocino convocará a las historias de montaña, los
muertos del Aconcagua, los milagros de los viajes y
hasta alguna antigua gesta de la independencia.
Después de esa marcha de pasiones, la expedición llega
al Cristo Redentor. Las mulas suben los caminos del
cerro y un viento helado lastima la cara. En el Cristo
las lenguas de hielo complicarán la cabalgata, pero
después de diez días los expedicionarios ya son
expertos jinetes.
Al fin, la cruz de los Andes se levanta imponente entre
las nubes y los picos nevados, y en ese instante, para
los que se aventuraron a la montaña, el cruce del
Ejército Libertador toma la forma del coraje y la
hazaña.
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Diario Clarín
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| Domingo
12 de enero de 2003 |
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140 KILOMETROS A TRAVES DE LA CORDILLERA
Cruce de los Andes: una semana a lomo de mula y
mate cocido por el duro camino que siguió San
Martín
En
enero de 1817 el ejército sanmartiniano cruzó
la cordillera. Un periodista de Clarín
participa de una expedición que evoca esa gesta
de la Independencia.
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Guido
Braslavsky. DE LA REDACCION DE CLARIN

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La
columna avanza por la pampa de Canota y parece
pequeña en esa planicie interminable, a 2.900
metros de altura, techo de la precordillera.
Desde las crestas de los cerros espían varios
guanacos, tan curiosos como asustadizos. Un
choique, el ñandú de la zona, aparece a la
carrera por el llano y dos jinetes baqueanos se
lanzan a perseguirlo, sólo por divertirse.
Promedia la primera jornada del cruce de los
Andes a lomo de mula, por la ruta sanmartiniana
de Uspallata, la misma que empleó el general
Gregorio de las Heras al frente de su columna
del Ejército de los Andes. Es el quinto cruce
que organiza la Asociación Cultural
Sanmartiniana de Rosario desde 1997. Pero es el
más numeroso realizado por civiles desde
aquella gesta de la Independencia. El primer
objetivo es Las Cuevas, adonde se llegará hoy
luego de recorrer unos 140 kilómetros a lomo
de mula en una semana, con un día de
descanso en el medio. El tramo final hasta la
cuesta de Chacabuco, donde se libró una batalla
decisiva de la Independencia, se hará mañana
en ómnibus, ya que no se puede cruzar a Chile
con el ganado.
........................................................................
Somos 84 "expedicionarios" y el grupo
se eleva a 109 contando a los jinetes militares
y baqueanos del Regimiento de Infantería de
Montaña 16 de Uspallata, sin cuyo apoyo la
empresa sería irrealizable. En fila, de a uno,
subiendo el angosto camino entre dos cerros, la
columna alcanza quinientos metros de extensión.
El lunes hubo una ceremonia de partida en el
campo histórico de El Plumerillo, donde San
Martín organizó su Ejército. La mayoría de
los expedicionarios llegó de Rosario; el resto
de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Tucumán,
Mendoza, Santiago del Estero, Salta, Formosa y
del interior de Santa Fe. Al mediodía llegamos
al viejo casco de la estancia Canota, 30
kilómetros al noroeste de Mendoza. Fue un día
de familiarizarse con eso de caminar entre el
olor y la bosta de las mulas. Por la tarde se
distribuyeron los animales y se formaron once
patrullas, cada una con un jefe experimentado.
Más del 60 por ciento no había cabalgado
nunca. Los dolores en las piernas —y no en la
cola como podría creerse— pronto darán
cuenta de ello. En la aventura están
representadas todas las edades, desde 15 a 67 años.
Y casi un tercio son mujeres.
........................................................................
El primer contacto con los animales confirma la
sabiduría de tantas populares comparaciones:
ser terco como una mula, loco como una mula,
patear como una mula. No vale hablarles para
demostrar que se es amigo, o llamarlas por sus
nombres: Lola, Carolina, Haragán, Alf. Tampoco
parece amilanarlas demasiado el rigor del
rebenque. Hacen más bien lo que se les
canta y si la cosa se pone brava, están los
baqueanos para ponerlas en vereda. Pero los
defectos de estos híbridos de yegua y burro se
compensan con sus virtudes: son resistentes,
trepan adonde parece impensable, pisan seguras
en todo terreno y perciben el peligro. Parece
mentira que con semejante instinto no les
importe si llevan un ser humano o cajones de
fruta.
........................................................................
Después de un día de ansiedad con noche de
fogón bajo las estrellas, el martes hubo diana
a las 6.30, mate cocido con pan y dulce de leche
y se despacharon los equipajes en un camión de
apoyo del Ejército. Para la jornada, sólo lo
indispensable en una alforja, esto es, la
ración fría para el almuerzo y una
cantimplora. A las 9.30 empieza el cruce en
Canota, a 1.400 metros, rumbo a Agua de la
Cueva, a casi 3.100.
Pronto queda claro que cruzar los Andes en mula no
es hacer castillos de arena junto al mar.
Las mulas, asustadizas, mañosas e impredecibles
tiran a dos compañeros. Las caídas no pasan
del susto pero la mañana se transforma en un
picnic de derribos, que llegan a siete en total.
Uno lo protagoniza este cronista, que venía
meditando cómo dominar al animal en caso de que
se espante. Pero a la hora de la verdad no hay
tiempo ni de darse cuenta: otra mula
pateadora hace lo suyo y en una fracción de
segundo estaba en el suelo. Por suerte, la
caída fue en el centro de una jarilla, un
arbusto tupido con ramitas delgadas que
amortiguaron el aterrizaje. "No puede ser,
tres de las mulas que tiraron son de
calesita", se quejó el teniente primero
Iván Argüelles Benett. Rodríguez bramó
exigiendo precaución.
........................................................................
Almorzamos en una quebrada, junto a una
vertiente. En todo momento del cruce hay clases
de historia sobre episodios de la vida de San
Martín y allí, bajo un solazo que partía,
Miguel Brusasca cautivó a todos con su relato
del sargento Cabral. Contó que era hijo natural
de una esclava negra de la hacienda de los
Cabral, en Saladas, Corrientes. Analfabeto, fue
reclutado cuando San Martín formó el
Regimiento de Granaderos. El 3 de febrero de
1813, en el combate de San Lorenzo, rescató
junto al soldado Baigorria a San Martín de
debajo de su caballo herido por la metralla, y
en ese momento fue atravesado por un bayonetazo.
"Murió en el refectorio del convento pocas
horas después. Nunca pudo haber dicho 'Muero
contento, hemos batido al enemigo' en ese
español castizo que cuenta la historia oficial.
Si tuvo últimas palabras fue en guaraní, su
idioma".
........................................................................
Tras una jornada agotadora, luego de atravesar
la desértica pampa de Canota, ascendimos una
última cuesta y por primera vez aparecieron, a
lo lejos, las altas cumbres de la cordillera con
el Aconcagua en el centro. En Agua de la Cueva
hay un par de pozos de agua, únicos en toda el
área. Se supone que allí abrevaron los
animales de la columna de Las Heras y también
los que iban con San Martín cuando viajó a
Uspallata para encontrarse en el valle con los
derrotados de Rancagua.
"El cruce es como un túnel del tiempo, es
mucho más que una película o un libro",
dice Rubén Omar Sosa, pediatra de Casa Cuna y
expedicionario junto a su mujer. "Me
pregunto cómo habrán hecho Paroissien y
Argerich, los médicos del Ejército de los
Andes", agrega. Sosa vino como uno más
pero terminó siendo el médico de la
expedición porque a último momento el previsto
debió bajarse. En Agua de la Cueva atendió 26
consultas, la mayoría por baja presión y
cefaleas, efectos típicos de la altura y
del cansancio. También decidió evacuar a un
expedicionario con hipertensión, provocada por
correr la mula que se le había soltado. A tres
mil metros no conviene hacer olas.
El guiso caliente preparado por la cocina del
Ejército es un manjar. Se duerme al aire libre al modo
de los arrieros, usando de colchón la manta
matra, el pellón y el cuero de las monturas. De
cara al cielo estrellado como sólo se ve en la
montaña. Los 33 grados del día bajaron a
casi cero en la madrugada. Amanecimos
cubiertos de escarcha y no del todo descansados.
........................................................................
El camino a Uspallata es amplio, polvoriento y
en descenso. Es miércoles y el grupo sabe que
le espera el descanso en el Regimiento, una
ducha, una cama y agua con sólo abrir la
canilla. Pero antes hay que llegar...
Cinco jóvenes parten a pie, como homenaje a los
infantes del ejército sanmartiniano, que así
lo hicieron porque no alcanzaban los animales
para todos. Los que van en mula sienten que
apuran el paso, ya que saben que vuelven a casa.
Son 32 kilómetros bajo un sol demoledor. Duelen
piernas y rodillas. El calor seco marea. Un
pañuelo se desprende de una cabeza y las mulas
se pegan una espantada, pero ya hay más dominio
y todo vuelve a su cauce.
Por fin, a la vista, el verde valle de Uspallata:
"Parecía la tierra prometida, un oasis al
que no llegábamos nunca", comentará
después Jorgelina Córdoba, rosarina, 56 años.
Vino sola al cruce "porque los hombres de
la familia arrugaron", dice divertida. La
entrada va encabezada por las banderas argentina
y del Ejército de los Andes, las de Chile,
Perú y la provincia de Santa Fe de los
organizadores. La expedición es recibida por
una banda militar y gente del pueblo. Están
todos contentos.
El paso de Uspallata es uno de los seis que
empleó San Martín con su Ejército de 5 mil
hombres, 16 mil mulas y 1.600 caballos.. El
jueves está destinado al descanso y para el
viernes se esperan días duros, de largas
marchas por la montaña y noches frías. Estamos
mucho más cerca. |
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| http://old.clarin.com/diario/2003/01/12/p-01215.htm |
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| Viernes
17 de enero de 2003 |
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INFORME
ESPECIAL: CRUCE DE LOS ANDES
Precipicios y un río furioso,
última etapa del camino de San Martín
La expedición que emula la
gesta del Ejército de los Andes llegó a Chile después
de una semana a lomo de mula. Un periodista de Clarín,
parte de la travesía.
Guido Braslavsky. DE LA
REDACCION DE CLARIN.
Detrás
quedaron los peligrosos planchones de nieve, las
pendientes de cuarenta y cinco grados y los senderos de
ni medio metro de ancho que asoman a precipicios donde
conviene no mirar. El final del camino, después de una
semana de marcha demoledora, está a metros: el Cristo
Redentor, a 4.200 metros de altura, justo en el límite
con Chile.
El domingo pasado terminó allí el quinto Cruce de los
Andes a lomo de mula organizado por la Asociación
Cultural Sanmartiniana de Rosario. Unos doscientos kilómetros
por la ruta sanmartiniana de Uspallata, que empleó el
entonces coronel Gregorio de Las Heras al frente de su
columna del Ejército de los Andes. La expedición se
había iniciado el lunes en la estancia Canota, al pie
de la precordillera.

CAMINO
A CHILE.
LAS BANDERAS ARGENTINA Y CHILENA ENCABEZARON LA
EXPEDICION. FUERON DOSCIENTOS KILOMETROS DURANTE SIETE
DIAS. (Foto: Coco Yañez)
Ochenta
y cuatro expedicionarios de todas las edades, con el
apoyo del Ejército Argentino y el Regimiento de
Infantería de Montaña 16 de Uspallata (RIM16),
rindieron así un homenaje a la gesta del Ejército
de los Andes. Como parte del simbolismo del cruce,
la marcha fue encabezada por un soldado patricio y otro
granadero, portando las banderas Argentina y del Ejército
de los Andes. Los seguían las de Chile, Perú y de la
provincia de Santa Fe.
Se trató de emular la hazaña de San Martín, que en
enero de 1817 inició el cruce por seis pasos distintos.
Le llevó veinte días y fue parte de la estrategia
conocida como "guerra de zapa" para engañar a
los realistas españoles y hacer desparramar sus fuerzas
a lo largo de 750 kilómetros de cordillera. Hay que
experimentar esos peligrosos senderos para comprender la
magnitud de la empresa sanmartiniana. Sus cinco mil
hombres cruzaron en una época sin medios de apoyo y al
otro lado los esperaba probablemente la muerte.
En esta semana hubo que acostumbrarse a vivir la vida en
mula, a superar los miedos a las patadas y los derribos
—hubo más de veinte caídas—, a marchar de sol a
sol con altas temperaturas, a masticar tierra y polvo.
Fue la expedición con civiles más numerosa, con
el apoyo fundamental de los infantes de montaña del
Regimiento de Uspallata, jinetes expertos; y su sostén
para organizar la vida en los campamentos. También una
ambulancia siguió lo más cerca que pudo al grupo.
Dos días llevó atravesar la precordillera hasta
Uspallata. Tras descansar el jueves en el regimiento,
comenzó el viernes la etapa final, 100 kilómetros en
tres jornadas. Quedó atrás el valle de Uspallata y a
la tarde temprano se alcanzó el río Picheuta, donde
una avanzada del Ejército Libertador libró el primer
combate contra los realistas. Se marchó casi en
paralelo con la ruta a Puente del Inca, que hubo que
cruzar varias veces.
Al trote por tramos, ya con mayor confianza en los
animales, el grupo llegó a Polvaredas a las siete de la
tarde. En este pequeño pueblo donde acampó la columna
de Las Heras se hizo noche al reparo de la estación de
tren, que dejó de funcionar hace 20 años y redujo la
población de 2.700 habitantes a la cuarta parte.
El sábado fue un día con riesgos. "Qué pasa que
están todos tan callados", preguntaban los
soldados, sabiendo que el miedo sobrevolaba al grupo. Se
había salido de Polvaredas siguiendo la trocha angosta
del tren y al meterse en la montaña, hubo que atravesar
algunos centenares de metros por donde las mulas
pasan pisando sin mucho más espacio que el ancho de sus
patas. El jefe de la expedición y presidente de la
Asociación, el teniente coronel retirado Víctor Hugo
Rodríguez, había previamente reconocido el terreno con
dos soldados y lo despejaron de piedras.
En medio de estrictas recomendaciones, con un megáfono
en la mano, Rodríguez infundía confianza. Se había
hablado mucho la noche previa de ese giro pronunciado en
el sendero que deja al jinete como suspendido en el
aire con su mula, en un impresionante balcón con caída
libre al río Mendoza, 300 metros más abajo. El obstáculo
se sorteó sin inconvenientes.
Cubierto por el polvo, el grupo alcanzó después el
cerro Penitentes y dos horas más tarde arribó a Puente
del Inca. Otra vez ducha y cama en la Compañía de
Cazadores de Montaña 8, y un regalo inesperado: poder
bañarse en las aguas termales que brotan junto al
Puente del Inca.
A esa altura, el agotamiento había mellado al grupo. El
médico y expedicionario Rubén Sosa atendió más de
doscientas consultas en todo el cruce: dolores de
cabeza, presión baja o alta por la altura,
deshidrataciones, insolaciones, traumatismos —sin
consecuencias graves— por las caídas y patadas de las
mulas. "El 90 por ciento me consultó, pero siempre
con alegría", dijo el doctor.
Hugo Monetti, rosarino de 27 años, es no vidente y
éste fue su segundo cruce. Fue un ejemplo de que se
puede, por más que él rechace "ser el
centro" y haya sido uno más: "Hay que salir y
disfrutar del sol, la vida tiene muchas cosas lindas y
no podés vivir pensando lo que te falta", dice
Hugo, que percibe la oscuridad del precipicio y la
claridad de las montañas.
Siempre con horas de sueño escasas, el domingo llegó
el esfuerzo final: llegar a Las Cuevas y subir al Cristo
Redentor. Hubo que vadear el río Cuevas, donde los
soldados tenían listos sus lazos por si alguien era
arrastrado por la corriente. Y en la subida, otra
vez hubo que entregarse a las mulas en los tramos con
planchones de nieve y pendientes. Si una mula hubiese
trastabillado, habría sido casi imposible no rodar con
ella. Por eso había que inclinarse hacia el monte, para
arrojarse hacia ese lado en caso de necesidad.
Por fin en el Cristo Redentor, con un viento frío
implacable, hubo una ceremonia y un encuentro binacional
donde se cantaron los himnos de los dos países, con
vivas a San Martín y a O'Higgins. También se plantó
una piedra traída del cementerio de Darwin en las islas
Malvinas. Rodríguez y otros tres miembros del grupo
son veteranos de la guerra del 82.
Bajar a Las Cuevas tomó otras dos horas. Allí fue la
despedida de las mulas. Tercas, mañosas, desobedientes,
muchos igual se habían encariñado. En ese día
final hubo una boda: dos expedicionarios, Julio
Arias y Fernanda Larreteguy, se casaron allí mismo, en
la pequeña capilla de Las Cuevas, minutos después de
cruzar los Andes. Los ramos fueron armados por sus compañeros
con flores de la montaña.
La asociación que encabeza Rodríguez fue creada en
1996 por el presidente del Instituto Nacional
Sanmartiniano, el general retirado Diego Soria. La
coordinación de este cruce estuvo a cargo del coronel
David Cabrera Rojo.
Pero Rodríguez ya piensa en el próximo escalón: una
expedición coordinada que atraviese al mismo tiempo los
seis pasos de la Campaña Libertadora. Algo nada fácil,
pero tampoco imposible. Lo saben los que ya cruzaron los
Andes en mula.
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Diario La
Capital
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Rosario,
miércoles 15 de enero de 2003
Rosario,
viernes 10 de enero de 2003
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Hoy
recrearán el combate de
Picheuta
Los 120 jinetes continúan con
el cruce de los Andes
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"Es
una experiencia
demoledora". Así
definen los
expedicionarios el
quinto cruce de la
Cordillera de los Andes
que están realizando
desde poco menos de una
semana y que fue
organizado por la
Asociación Cultural
Sanmartiniana Cuna de la
Bandera. El titular de
la institución, Víctor
Hugo Rodríguez, anticipó
ayer que esta travesía
no se volverá a
realizar, ya que para el
año próximo se está
programando un nuevo
recorrido que incluirá
los seis pasos que
atravesó el Padre de la
Patria durante su gesta
libertadora.
Por primera vez en la
historia, ciento veinte
civiles están cruzando
los Andes. Esta nutrida
columna, que tiene una
longitud de 500 metros,
continuó ayer su
ascenso a la alta montaña.
Hoy, a las 6, partirán
con rumbo a la zona de
Polvaredas. Luego de
recorrer unos cuantos
kilómetros, recrearán
la batalla de Picheuta.
En el mismo lugar donde
el general José de San
Martín y sus hombres se
enfrentaron con el ejército
Realista, los
expedicionarios se
vestirán con los
uniformes de la época y
revivirán aquel primer
combate.
Hasta ayer, en Uspallata,
los expedicionarios
recibieron numerosas
clases de historia, no sólo
vinculadas a la gesta
sanmartiniana, sino que
también se refirieron a
la guerra de Malvinas.
Entre los jinetes se
encuentran algunos
veteranos de ese
conflicto bélico,
quienes dieron su
testimonio y relataron
los hechos que les tocó
protagonizar en 1982.
Sin dudas, los
aventureros ya
comenzaron a sentir el
rigor de la alta montaña.
"Pasaron dos
jornadas duras",
comentó a La Capital
Rodríguez, quien apuntó
que cuando la columna
acampó en Agua de la
Cueva, los
expedicionarios
durmieron al sereno,
como forma de homenaje a
las tropas
sanmartinianas. Sólo
cubiertos con la manta
que lleva la mula y a 3
mil metros de altura,
amanecieron cubiertos de
escarcha. "Para
muchos, esa fue la noche
más especial de sus
vidas", señaló
Rodríguez.
El frío de la noche
cerrada de la
precordillera se
contrapone con la ola de
calor que afecta la zona
durante el día. El
clima agreste y las
altas temperaturas
obligan a los
expedicionarios a cubrir
sus rostros con pañuelos
mientras marchan a lomo
de mula por las cornisas
montañosas.
Pero en la aventura no
todo es historia, fogón,
inclemencias del tiempo
y espíritu
sanmartiniano. Pasado mañana,
los expedicionarios serán
testigos de una boda.
Una pareja de rosarinos
que integran las filas
de sanmartinianos se
casarán en la Capilla
del Inca, ubicada en
Puente del Inca. Décadas
atrás, la pequeña
iglesia sobrevivió a un
terrible alud que arrasó
con todas las demás
construcciones de la
zona.
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Rosario,
lunes 6 de enero de 2003
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Partieron hacia Los
Andes los expedicionistas sanmartinianos
Son 120 y realizarán la
travesía de 260 kilómetros a lomo de mula.
Entusiasmo entre los excursionistas

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Un
total de 120 jinetes partieron ayer desde
Rosario para realizar el ya tradicional
cruce de los Andes en lomo de mula,
desandando la ruta que anduvo el general
José de San Martín en su campaña
libertadora.
Los expedicionistas dejaron la ciudad
pasadas las 17.30, cuando partió el ómnibus
desde el Monumento a la Bandera. El micro
los llevará al Campo Histórico El
Plumerillo, en la provincia de Mendoza.
De allí comenzará la travesía por el
paso de Uspallata. Llegarán a la estancia
La Canota, y desde ese punto tomarán el
atajo hacia Agua de la Cueva, a 2.800
metros sobre el nivel del mar. El destino
siguiente será Uspallata, desde donde
partirán, luego de un día y medio de
descanso, a Polvaredas, Puente del Inca y
Las Cuevas, la última parada antes de
emprender el camino de montaña hasta el
Cristo Redentor.
Desde el Cristo llegarán hasta Chile por
la Cuesta del Chacabuco, y se reunirán
con los expedicionarios del país
trasandino para homenajear a San Martín.
Quizás allí recuerden los ocho viajes
del Padre de la Patria, desde el primero,
que comenzó el 17 de enero de 1817 para
llevar adelante el Plan Continental, hasta
el último, en 1924, cuando volvió a
Buenos Aires ya realizada la campaña al
Perú y luego de su encentro con Simón
Bolívar.
El recorrido suma un total de 260 kilómetros
a lomo de mula, a lo largo de los cuales
los jinetes sanmartinianos intentarán
recrear la epopeya del ejército
libertador. No obstante, los organizadores
ya dejaron en claro que en esta
oportunidad se pondrá el énfasis en las
enseñanzas morales del prócer, más que
en los aspectos militares de su campaña.
No faltarán los momentos de camaradería:los
típicos fogones con guitarreada en el
medio de la cordillera.
De
todos lados
La mayoría de los expedicionistas hacen
la travesía por primera vez. Pablo Tubío,
de la Asociación Cultural Sanmartiniana
Cuna de la Bandera, comentó que existe un
especial interés porque participe siempre
gente nueva, de forma de extender la
experiencia a más personas.
Y entre los pasajeros del ómnibus que
partió ayer no sólo había rosarinos: en
esta edición, participan del contingente
representantes de Mendoza, Buenos Aires,
Corrientes, Formosa, Santa Fe, Córdoba,
Santiago del Estero, Salta y Entre Ríos.
Nadia Saddi, una santiagueña de 15 años
oriunda de la localidad de Frías, ayer
estaba exultante. "Quiero conocer
todo y me da una emoción grandísima
vivir lo mismo que vivió el general San
Martín. Además, tengo muchas
expectativas en esta experiencia de
convivencia con otras personas",
comentaba ayer cuando el ómnibus ya
estaba por partir.
Es que serán ocho días de trayecto,
encuentro con la naturaleza y con la
historia, y también un desafío a nivel
humano. Suerte
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