|
2·
Maestro de su hija
El
8 de Febrero de 1825, San Martín instalado en Bruselas;
escribía a O’Higgins: “Desde fines del año pasado,
me he establecido en está. Lo barato del país y la
libertad que se disfruta, me han decidido a fijar mi
residencia aquí hasta que finalice la educación de mi
niña, con la que regresaré a America para concluir los
días en mi chacra, separado de todo lo que sea cargo público,
y si es posible, de la sociedad de los hombres”. Entre
las dificultades de su pobreza, colocó a su hija en una
pensión escolar y se instaló en Bruselas. Llevaba allí
una vida triste y oscura. En las fiestas y las
vacaciones traía a Mercedes a pasar unos días con él.
Cuando
ella estaba en el internado salía a algún viaje breve
por Londres, para ver viejos amigos o por negocios
particulares.
En
único consuelo en aquella situación es el ver a su
hija, que va creciendo con salud y estudiando con éxito.
Mucho se debe a la buena índole de la chiquilla y no
poco a los colegios que le enseñaron artes e idiomas y
que le adornaron de nuevas gracias el espíritu; pero es
San Martín el verdadero formador de su conciencia
moral.
|