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El regreso a su Patria

 



3· La Logia Lautaro

El distinguir entre la acción individual y la acción colectiva es fundamental, como punto de partida histórico.

Cuando en 1812 llega a Buenos Aires, San Martín y Alvear, tenían ideas muy definidas y junto a Julián Alvarez fundaron la Logia Lautaro. Esta tenía un objetivo de acción política definido, y su existencia finalizaría con su cumplimiento.

San Martín manejó dos instrumentos efectivos para concretar la empresa independizadora: “las sociedades secretas” y “la estrategia militar”; una vía política y la otra bélica.

Lautaro: Significaba en secreto dentro de la logia: expedición a Chile y Perú. Sus integrantes fueron creando logias en otras ciudades que se encontraban en el recorrido de la expedición; como ser, Córdoba, Mendoza, Santiago de Chile.

Aparecen otras logias lautarinas: La Logia Argentina de Tucumán, fundada por Manuel Belgrano; o la Logia del Ejercito de los Andes, por José de San Martín.

La historia, a través de la documentación y la investigación, han ratificado que las logias lautarinas de Cádiz, Buenos Aires, Mendoza y Santiago de Chile, entre otras, eran sociedades secretas americanas con el objetivo político definido de cambiar el estado absolutista por un estado liberal independiente. Su filiación no era masónica, ni lo fueron sus integrantes.

Dice el Dr. Ferrer Benimelli prestigioso investigador español y Presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española:

 

“Hay otro aspecto muy importante que enlaza con la independencia de Latinoamérica, y con que si uno está luchando por la libertad individual, lógicamente que va a luchar por la libertad de los pueblos; y si uno está luchando por la defensa de los derechos del hombre, va a luchar también por la defensa de los derechos del pueblo.

Nos encontramos entonces con otro de los grandes errores históricos, todavía hoy muy persistentes, que es el no saber diferenciar entre logias masónicas y sociedades patrióticas”.

 

“En un mito tal, ya que San Martín todavía está por demostrar que fue masón.

Hasta ahora nadie ha podido demostrar que S. M. Fuera masón, no existen documentos probatorios; la ausencia de documentos no quiere decir que no, pero no se puede demostrar que lo fuera”.

 

“Las logias Lautaro nunca fueron sociedades masónicas, lo que sucede es que de la masonería adoptaron la terminología y la organización, ya que era una forma clandestina de poder extenderse y actuar”.

En esa época ser libre pensador era casi incompatible con la fe católica, y entonces el fervor religioso del prócer también fue puesto en tela de juicio. El Dr. Horacio Bauer, abogado argentino, y conocedor del tema, también comenta al respecto:

“No se hace ningún comentario del fervor religioso de San Martín durante su vida y de cómo no tuvo problema de romper con cuanto logista o sociedad secreta fuera la que se oponía a su causa. Tomaron los medios y las formas masónicas al servicio de una causa”.

Domingo F. Sarmiento, reconocido masón, niega la índole masónica de las logias lautarinas, y confirma se sentido político. En 1857 escribe:

“El levantamiento de los criollos requería prudencia, sigilo y combinación en todos los puntos de la América española, y cosa natural, aunque sorprendente, en España se urdió la trama de la tela de los grandes acontecimientos que muy luego se realizaron en América.

Cuatrocientos hispanoamericanos diseminados en la península, en los colegios, el comercio o en los ejércitos, se entendieron desde temprano para formar una sociedad secreta conocida después en América bajo el nombre de Lautaro. Para guardar secreto tan comprometedor, se revistieron de fórmulas, signos, juramentos y grados de las sociedades masónicas, pero no era una masonería, como generalmente se ha creído, ni menos las sociedades masónicas entrometidas en la política colonial”.

 

Más tarde Bartolomé Mitre, se encarga de confirmar los que Sarmiento ya había expresado. Mitre, Masón, quien además alcanzó el más alto grado en la masonería argentina señalo que las sociedades lautarinas eran políticas y no masónicas; y dice en uno de sus textos:

 

“ Las sociedades compuestas por americanos, que antes de estallar la revolución se habían generalizado en Europa, revestían todas las formas de las logias masónicas, pero solo tenían de tales los signos, fórmulas, etc. Su objeto era más elevado, no iniciaban en los misterios sino en profesar el dogma republicano, y se hallaban dispuestos a trabajar por la independencia de América”.

La opinión de probados y autorizados masones, que pudiendo llevar agua a su molino, hacen pesar por su natural probidad intelectual, la verdad por sobre todo interés societario.

Bernardino Rivadavia, anti masón de joven, en un viaje fue iniciado y perteneció a la logia Estrella Sureña de Buenos Aires; y desde su lugar de poder saboteó la labor de la Logia Lautaro.

La Logia Lautaro se dividió entre los partidarios de San Martín y de Alvear, y terminó por disolverse cuando Alvear intentó utilizar la cofradía con objetivos personales.

San Martín se fue a Europa en 1824.