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14·
Estatuto
Provisional del Perú
José
Francisco de San Martín.
"Al
reasumir en mí el mando supremo bajo el título de
Protector del Perú, mi pensamiento ha sido dejar
puestas las bases sobre que deben edificar los que sean
llamados al sublime destino de hacer felices a los
pueblos. Me he encargado de toda la autoridad, para
responder de ella a la nación entera; he declarado con
franqueza mis designios, para que se juzgue de ellos según
los resultados; y de los campos de batalla donde he
buscado la gloria de destruir la opresión, unido a mis
compañeros de armas, he venido a ponerme al frente de
una administración difícil y de vasta responsabilidad.
En el fondo de mi conciencia están escritos los motivos
de la resolución que adopté el 4 de agosto, y el
estatuto que voy a jurar en este día los explica y
sanciona a un mismo tiempo.
"Yo
habría podido encarecer la liberalidad de mis
principios en el Estatuto Provisorio, haciendo magníficas
declaraciones sobre los derechos del pueblo, y
aumentando la lista de los funcionarios públicos para
dar un aparato de mayor popularidad a las formas
actuales. Pero convencido de que la sobreabundancia de máximas
laudables, no es al principio el mejor medio para
establecer, me he limitado a las ideas prácticas que
pueden y deben realizarse.
"Mientras
existan enemigos en el país, y hasta que el pueblo
forme las primeras nociones del gobierno de sí mismo,
yo administraré el poder directivo del Estado, cuyas
atribuciones sin ser las mismas, son análogas a las del
Poder Legislativo y Ejecutivo. Pero me abstendré de
mezclarme jamás en el solemne ejercicio de las
funciones judiciarias, porque su independencia es la única
y verdadera salvaguardia de la libertad del pueblo; y
nada importa que se ostenten máximas exquisitamente
filantrópicas, cuando el que hace la ley o el que
ejecuta, es también el que la aplica.
"Antes
de exigir de los pueblos el juramento de obediencia, yo
voy a hacer a la faz de todos el de observar y cumplir
el Estatuto que doy por garante de mis intenciones. Los
que con la experiencia de lo pasado mediten sobre la
situación presente, y estén más en el hábito de
analizar el influjo de las medidas administrativas,
encontrarán en la sencillez de los principios que he
adoptado, la prueba de que yo no ofrezco más de lo que
juzgo conveniente cumplir, que mi objeto es hacer el
bien y no frustrarlo, y que conociendo, en fin, la
extensión de mi responsabilidad, he procurado nivelar
mis deberes por la ley de las circunstancias, para no
exponerme a faltar a ellos.
"Con
tales sentimientos, y fiado en la eficaz cooperación de
todos mis conciudadanos, me atrevo a esperar que podré
en tiempo devolver el depósito, de que me he encargado,
con la conciencia de haberlo mantenido fielmente. Si
después de libertar al Perú de sus opresores puedo
dejarlo en posesión de su destino, yo iré a buscar en
la vida privada mi última felicidad, y consagraré el
resto de mis días a contemplar la beneficencia del
grande Hacedor del universo y renovar mis votos por la
continuación de su propicio influjo sobre la suerte de
las generaciones venideras."

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