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El Fantasma de las Enfermedades
Asma,
úlcera, reumatismo, cólera... Los problemas de salud
siempre lo persiguieron, incluso en plena batalla.
El
9 de junio de 1819, San Martín le escribe desde Mendoza
a su íntimo amigo Tomás Guido. "Quince días hace
que me hallo postrado en cama de resultas de una fístula
producida por unas almorranas agangrenadas: en el día
sigo con alivio y los facultativos me aseguran que en
breves días estaré enteramente curado", señala
con lenguaje de época.
En su profusa correspondencia con Guido, el general se
queja permanentemente de su salud. "La úlcera fue
la principal patología de San Martín, en que una
hematemesis marcó la iniciación clínica, hasta el 17
de agosto de 1850, en que una nueva hemorragia lo llevó
al deceso", escribe el doctor Mario Dreyer, miembro
de número de la Academia Sanmartiniana.
Dolores de estómago, vómitos de sangre, hemorroides,
reumatismo, tos constante. Para calmar ese suplicio
cotidiano recurría al opio, como lo dice Guido, según
consigna el historiador José Luis Busaniche en su libro
San Martín visto por sus contemporáneos. Guido y Juan
Martín de Pueyrredón le suplicaron al general que
tratase de dejar el opio, pero en aquellos tiempos sólo
esta droga podía atemperar su sufrimiento.
Según Dreyer, ya en 1808 comenzaron a perseguirlo las
enfermedades. Ese año, todavía en España, San Martín
sufrió fuertes acceso de asma. En América, el primer
ataque lo padeció en Tucumán, cuando era jefe del Ejército
del Norte. Se llegó a temer, también, que padeciera
tuberculosis, pero esta hipótesis fue desmentida por la
realidad. Bartolomé Mitre y Ricardo Rojas, dos de sus
biógrafos, afirman que si San Martín hubiera sufrido
esta enfermedad, no habría podido soportar los intensos
fríos ni mucho menos escalar montañas en los Pirineos
y en los Andes.
En cambio, el reumatismo lo aquejó desde joven.
"Es indiscutible que San Martín tuvo numerosos
ataques reumáticos: se calculan unos diez o doce los
sufridos durante su vida. El doctor Aníbal Ruiz Moreno
ha realizado un exhaustivo trabajo - dice Dreyer -. Dice
que en la batalla de Chacabuco, San Martín estaba
aquejado de un ataque reumático-nervioso que apenas le
permitía mantenerse a caballo."
Numerosas
heridas y enfermedades padeció a lo largo de su vida.
Una de las heridas más delicadas la sufrió fuera de
los campos de batalla, cuando fue asaltado en España y
recibió un cuchillazo en el pecho. Contrajo varias
enfermedades infecciosas.
Su frugalidad y su vida ascética en Europa ayudaron
para que sus enfermedades - que la medicina de hoy
calificaría como de origen psicosomático - no lo
maltrataran tanto. En Francia, San Martín y su hija
Mercedes contrajeron cólera. Y más adelante, en sus años
de vejez, la tortura mayor del general fueron las
cataratas, que lo dejaron casi ciego.

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