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El Cruce de los Andes de San Martín

 

 

17· El avance de las fuerzas principales

Fue el día 18 de enero de 1817 que la columna del entonces coronel Juan Gregorio de Las Heras comenzó su marcha, desde el campamento del Plumerillo, y contrariamente a lo que se había antes resuelto, la artillería siguió a la retaguardia de esta columna. Se reconoció que por Uspallata era más fácil el traslado de esas piezas pesadas, que por los Patos. En Canota pasó ese ejército la noche del 18 y del día 19, reanudando al siguiente día la marcha. Cuatro días después se encontraron con tropas realistas, y se sabía que, en Santa Rosa de los Andes, había tropa prevenida y sobre las armas. Hubo un combate en Potrerillos, y pasando por Picheuta, Las Polvaredas y Arrollo Santa María, llegó a Las Cuevas el día 1º de febrero de 1817.

El paso más difícil en el cruce de la cumbre se efectuó de noche, "a la luz de una luna esplendente" y en cinco horas se efectuó el bravo ascenso de 18 kilómetros, desde los 2.800 metros hasta los 4.200. Al poniente de la Cumbre pasó varios días, como San Martín lo había dispuesto de antemano, por medio de un chasque. Reanudó el avance, después de un triunfo obtenido en Guardia Vieja.

La división principal del ejército estaba fraccionada en tres escalones, a las órdenes de Soler, de O'Higgins y de San Martín, y había salido del Plumerillo, el día 19 de enero; continuó en los siguientes, y en los primeros días de febrero los dichos cuerpos franquearon las altas cumbres, no sin dar varios combates, en plena cordillera como los de Achupallas y de las Coimas.

El grueso del ejército llegó a San Andrés de Tártaro y el día 8 de febrero ocupaba la población de San Felipe, donde se le juntó la división de Las Heras.

El cruce de la cordillera era ya una realidad, cual lo había planeado San Martín, y el ejército argentino estaba ya en Chile, dispuesto a dar la libertad al país hermano, asegurando así la suya propia y la de toda la América.

Terminemos estas líneas, recordando como Mitre nos dice que "los escritores alemanes de la escuela de Federico, en una época (1852) en que buscaban ejemplos y lecciones para su Ejército, consideraron digno de ser estudiado el Paso de los Andes, como un modelo, deduciendo de él enseñanzas nuevas para la guerra", y observa que "la poca atención que, en general se ha prestado al estudio de la guerra en América del Sur, hace más interesante la MARCHA ADMIRABLE que el general San Martín a través de la Cordillera de los Andes, tanto por la clase de terreno en que la verificó, como por las circunstancias particulares que la motivaron.

En esta marcha, así como en la de Suwarof por los Alpes y la de Peerofski por los desiertos de la Turannia (Turquestán), se confirma más la idea que un Ejército puede arrastrar toda clase de penalidades, si está arraigada en sus filas, como debe, la sólida y verdadera disciplina militar.

No es posible llevar a cabo grandes empresas sin orden, gran amor al servicio y una ciega confianza en quien los guía.

Estos atrevidos movimientos de los caudillos que los intentan, tienen por causa la gran fuerza de voluntad, el inmenso ascendiente sobre sus subordinados y el estudio concienzudo practicado sobre el terreno en que van a ejecutar sus operaciones, para llevar un exacto conocimiento de las dificultades que presente y poderlas aprovechar en su favor, siendo su principal y más útil resultado enseñarnos que las montañas, por más elevadas que sean, no deben considerarse como baluartes inexpugnables, sino como obstáculos estratégicos".

 

LA SALUD DE SAN MARTIN
 

Habiendo vivido la mayor parte de su vida acompañado por las inclemencias del tiempo, y las presiones provocadas al organismo en sus campañas libertadoras, se fue adueñando de un gran numero de dolencias, que lo acompañaron toda su vida, así por ejemplo, uno de sus primeros traumatismos fue el 1801(23ª), cuando transportando caudales del ejercito de Valladolid a Salamanca, fue atacado y herido en el tórax y mano izquierda.
 

Luego de unos años, en 1808 (30ª), después de Baylén y Tudelay, debuta con episodios de sangrado digestivo y dificultad respiratoria, y se le diagnostica Hemorragia Digestiva Alta , y Asma.
 

Se descarta la posibilidad de una Tuberculosis, porque de haber sido, no hubiese soportado la travesía en montaña, y su desmejoramiento rápido, y al no existir antibióticos, le hubiese impedido llegar a viejo. Sí están documentados los ataques de asma.
 

Su hemorragia digestiva era provocada por úlceras gastroduodenales, desencadenadas por la ansiedad, la fatiga, estress físico e intelectual, que le provocaban ardor estomacal, dolor, vómitos, hasta llegar al sangrado.
 

Este cuadro era provocado también por una alimentación que no lo favorecía, ya que tomaba café, fumaba, acompañaba sus comidas con vino, y su plato principal era el “Valdiviano”(charqui pisado), al que se le agregaba agua caliente, grasa, sal, ají y cebolla, todos estos elementos irritantes para la mucosa del estómago.
 

Cinco años pasan,1813 (35ª), cuando en la Batalla de San Lorenzo le cortan la cara, y una cicatriz lo acompaña el resto de su vida.
 

En 1814 (36ª), repite el cuadro hemorrágico, y en mayo pide licencia por su salud, se marcha a Córdoba, y deja el ejército en manos del General Francisco Cruz. Parte de este tiempo, lo pasa en Tucumán, y los sangrados se repiten, y son presenciados por el Oficial Araoz de Lamadrid, lo que descarta, que haya sido un pretexto del Ejército, como lo afirmaba el General Paz, quien fue a visitarlo a Córdoba y vio la realidad.
 

Apenas mejorado, continuó con sus luchas, y 2 años después 1816(38ª), se agudiza su enfermedad, cuando sale de Mendoza para inspeccionar la cordillera.
 

En 1817(39ª)agosto, padece una infección de Garganta, provocada por una epidemia de anginas que hubo en Cuyo.
 

Manifiesta también los primeros síntomas de Gota, con dolores articulares e inflamación, que le disminuyen los movimientos de sus articulaciones.
 

Es tratado con opiáceos y baños termales que frecuentaba en Tunuyán (Mendoza), y Cauquenes (Chile). Esta enfermedad se transformó en crónica, le afectaba una o varias articulaciones, los ataques se separaban con períodos asintomáticos, y la crisis se precipitaba por la deshidratación, el ayuno,  comidas copiosas, abundantes ingestas de carne o alcohol, y desaparece en forma espontánea luego de varios días.
 

Según Mitre, el día de la Batalla de Chacabuco, apenas podía erguirse en su cabalgadura, debido a uno de éstos ataques. Dice:”ERA SU CABEZA Y NO SU CUERPO EL QUE COMBATIA”. Es atendido por Zapata, y éste le anuncia que vivirá 6 meses, debido a su mal estado general.
 

Dos años después 1819 (41ª), dice el Oficial Rudecindo Alvarado ”ENCONTRE  EN MENDOZA AL GENERAL SAN MARTIN, TAN AGRAVADO QUE DESESPERE DE SU CONSERVACION, y juzgó necesario el inmediato traslado a Chile.

 

Llamó al  Sargento Mayor de Artillería, y le encargó la construcción inmediata de una camilla, tan cómoda como fuera posible, pero en secreto. Preparado todo, incluso los 60 hombres que debían cargarlo a hombro, invitó a Mariano Necochea para persuadir al General a aceptar el obsequio para salvar su interesante vida. Sorprendido, dijo que él no veía ese peligro, al final aceptó, pero dijo que “CEDIA A LA PERSUACION DE SUS AMIGOS, Y NO A SUS CONVICCIONES”. Era su penúltimo traspaso al macizo cordillerano.
 

Buscó alivio en Cauquenes, acompañado en la travesía por el Fray  Luis Beltrán, y su médico, el Dr. Colisberry,  previa estancia en  Tunuyán. Se lo considera mortalmente enfermo. Sufre además de Hemorroides y Fístula anal (provocada por las comidas constipantes). Su postración  es absoluta.
 

 En octubre, la expedición libertadora al Perú sufre una epidemia de Paludismo, teniendo 1500 enfermos. No había medicina en Perú, a excepción de la Quina , pero en los hospitales morían alrededor de 15  personas por día, Vicuña Mackena dice ”EN MEDIO DE AQUELLA DESOLACIÓN, SOLO HAY UNA FRENTE QUE NO ALETARGA la FIEBRE , SOLO HAY UN CORAZON QUE NO SE RINDE AL DESALIENTO, ES SAN MARTIN. SU ALMA GRANDE ALUMBRA SU MENTE DE GRAN CAPITAL Y AL FINAL LE SALVA”.
 

De la quina, se extrae quinina o polvo de los Jesuitas, utilizada para combatir el paludismo, crece en los Andes Peruanos. Estimula el sistema nervioso, y se utiliza en el tratamiento de la Malaria o Paludismo, porque baja la fiebre. Esta enfermedad produce temperatura, cefaleas, vómitos, diarrea, anemia, edema pulmonar, hipoglucemia, encefalopatía y muerte. Es una parasitosis.
 

En Lima pululaban diferentes pestes, como cólera, difteria ,  disentería, sarampión, provocado por parásitos, que infectaban el agua insalubre.
 

A los (44ª), 1822, después de actuar en Perú, retorna a Chile y contrae el “Chavalongo”, conocido como Tifus, provocado por pulgas, garrapatas, y ratas, que produce fiebre, dolor articular, diarrea y vómitos.
 

Cuando se retira de Perú, escribe a O Higgins y dice “MI JUVENTUD FUE SACRIFICADA AL SERVICIO DE LOS ESPAÑOLES, MI EDAD MEDIA AL DE MI PATRIA. CREO QUE TENGO EL DERECHO DE DISPONER DE MI VEJEZ.”
 

Es atendido por la familia de O Higgins y el Padre Bauzá, en el Palacio de Gobierno, después del Terremoto, entre los escombros.
 

En 1823 (45ª), muere Remedios, él sufre otro ataque de Asma, y al encontrarse sólo con su hija decide viajar a Bruselas 1824 (46ª), donde vive 6 años y toma baños termales en Aix-la- Chapelle, donde alivia los colores que le provoca el clima frío, húmedo y lluvioso de esta ciudad.
 

En 1826 (48ª), vuelca el carruaje que los transportaba,  él se lesiona el hombro derecho, una herida se infecta, y pasan unos días hasta que consigue alivio, 3 años después, 1829 (51ª), vuelve a volcar. En estos años, hace varias visitas a Aix.
 

Teniendo 53ª (1832), él y su hija se contagian de una epidemia de Cólera, que provocó más de un millón de muertes en Europa. Apenas repuesto, otro ataque de Asma.
 

Entre los años 1833, 1836 (54-56ª), sufre de varios episodios convulsivos.
 

En 1840 (63ª), gripe y asma.
 

En 1842 (65ª), Hemorragia Digestiva Alta. Sufre IRITIS, (enfermedad manifestada por dolor ocular, Lagrimeo, y fotofobia), estuvo un mes sin poder ver.
 

En 1849 (71ª),Es operado de cataratas, no recupera la visión. Repite el cuadro de cólera. Sus nietas le servían de guía, y él a su vez de protección. Tenían celebrado un tácito contrato de mutuo amor y de tiernos servicios retribuídos, En ellas había vuelto a encontrar sus ojos, ya apagados.
 

El 17 de Agosto de 1850 (72ª), después de las 14 hs, sintió agudos dolores nerviosos al estómago, muere en su casa, donde estuvo lúcido hasta ese momento, acompañado por su familia, y el Dr. Jardón. En singular coincidencia, a las 15 hs.,  momento en que se detuvo su corazón, también lo hicieron el reloj de pared de su casa y su reloj de bolsillo.

 

 

 

Médicos que lo atendieron:
 

.GUILLERMO COLLIESBERRY:(EE UU), le recomendó Cauquenes, San Martín lo nombró Inspector Militar de Mendoza.
 

.DIEGO PAROISSIENS( Inglés) venía del Ej. Del Norte, atravesó la cordillera por el paso de los Patos, con Soler.
 

.JUAN ISIDRO ZAPATA(Limeño), empírico. Indicó los baños de Aix-la-Chapelle.
 

.JARDON, JORDA, O JASSON: Controló a San Martín en Boulogne Sur Mer hasta su muerte.

 

 

Resúmen:

A lo largo de sus 72 años sufrió de : asma, hemorragia digestiva, heridas y traumatismos varios, gota, hemorroides y fístula anal, paludismo, difteria, cólera, tifus (chavalongo), erisipela, convulsiones, iritis, cataratas, parasitosis (pulgas, piojos, etc.).

 

Ha llegado la hora de recuperar al héroe doliente, oculto en el Capitán de los Andes. He aquí palabras de su historiador, el Gral. Mitre a las que no se le atribuyó su signifivativo alcance:
 

“LOS HEROES NECESITAN TENER SALUD ROBUSTA PARA SOBRELLEVAR LAS FATIGAS  Y DAR A SUS SOLDADOS EL EJEMPLO DE LA FORTALEZA EN MEDIO DEL PELIGRO, PERO HAY HEROES QUE CON CUATRO MIEMBROS MENOS, SUJETOS A ENFERMEDADES CONTINUAS O CON UN FISICO ENDEBLE, SE HAN SOBREPUESTO A SUS MISERIAS POR LA ENERGIA DE SU ESPIRITU. A ESTA RAZA DE INVALIDOS HEROICOS, PERTENECIA SAN MARTIN”.

 

                                                     Rosana Benitez (expedicionaria a lomo de mula 2004).