.·.....·.Cruce de los Andes.com.·......·.
 
 Novedades | Links | Contactenos  
  Página Principal
  Quienes Somos
  Act. Sanmartinianas
  Organigrama
  Notas Periodísticas
  Agradecimiento
  


  Requisitos Físicos
  Requisitos Históricos
  El equipo
  Clases en la cordillera
  Comidas
  Auspiciantes
  Prensa
  Cancionero
  Regalos Digitales
 Sus orígenes y su familia
 El regreso a su patria
 El cruce de San Martín
 La campaña en Chile
 Independencia de Perú
 El exilio
 Su legado
 Notas relacionadas
 8 cruces de la cordillera del Gral San Martín
 San Martín no fué Masón


Cantidad de visitas: 1039965
 

 


7:: San Lorenzo: el día después. 

            Ese 3 de febrero de 1813, los fuerzas realistas tuvieron cuarenta muertos, catorce prisioneros, doce de ellos heridos de gravedad, sin incluir los que se llevaron consigo y los que cayeron por la barranca.  San Martín ofreció canjear todos los prisioneros por el moribundo Díaz Vélez que falleció, tiempo después, en Buenos Aires.

           Cuenta la crónica que, al otro día del Combate, los españoles, faltos de víveres frescos para alimentar a sus heridos, enviaron a Zabala como emisario para que hablara con San Martín.

           Este, no sólo lo recibió con los cumplidos del caso sino que lo invitó a un suculento desayuno. Zabala se reembarcó hacia la hora de la siesta, gratamente impresionado.

           Un año después, en 1814, derrotado Vigodet, Zabala se presentaría ante San Martín, que ya estaba en Mendoza, para ponerse bajo sus órdenes. Si bien por razones de delicadeza el intendente de Cuyo rehusaría aceptarlo, magnánimo como era y conocedor de las brillantes cualidades de Zabala, lo pondría bajo sus auspicios, concediéndole- además-  una modesta pensión.

 El reconocimiento del Gral. San Martín, los hombres que no debemos olvidar

  De la excelente obra “Historia del Libertador Don José de San Martín”, compuesta por ocho tomos,  escrita por el historiador D. José Pacífico Otero, extraemos  las siguientes  referencias, que- humildemente- consideramos deberían ser transmitidas e inculcadas a la generaciones presentes y venideras como lección insuperable de patriotismo y reconocimiento imperecedero de gratitud.

  “ Antes de finalizar el mes de febrero, San Martín se dirigió de nuevo a su gobierno para hacer un  acto de justicia reparadora con los granaderos que en San Lorenzo habían honrado la Patria con el sacrificio de sus vidas. Textualmente, decía:

       “ Como sé la satisfacción que tendrá V. E. en recompensar las familias de los individuos del regimiento, muertos en la acción de San Lorenzo, o de sus resultas, tengo el honor de incluir a V.E. la adjunta relación de su número, país de su nacimiento y estado. No puedo prescindir de recomendar particularmente a V. E. a la viuda del Capitán don Justo Bermúdez, que ha quedado desamparada con una criatura de pecho, como también a la familia del granadero Juan Bautista Cabral, natural de Corrientes, que, atravesado por dos heridas, no se le oyeron otros ayes que los de: ¡Viva la patria!, muero contento por haber batido a los enemigos;  efectivamente, a las pocas horas feneció, repitiendo las mismas palabras.”

 Asimismo, debemos recordar que, sobre este Combate,   el Gral. San Martín, entre otros,  consignó los siguientes datos:      

 “ Los granaderos muertos en la acción de San Lorenzo fueron los siguientes:

JENUARIO LUNA                                 San Luis

JOSÉ GREGORIO

BASILIO BUSTOS

JUAN BAUTISTA CABRAL                 Corrientes

FELICIANO SILVA

RAMÓN SAAVEDRA   ( casado )         Santiago del Estero

BLAS VARGAS

RAMÓN ANADOR                                 La Rioja

DOMINGO SORIANO GUREL

JOSÉ  MÁRQUEZ                                  Córdoba

JOSÉ MANUEL DÍAZ

JUAN MATEO JELVES                         Buenos Aires

DOMINGO POURTEAU              Saint Godin, Alto Garona, Los Pirineos

JULIÁN ALZOGARAY                           Chile

           A la lista de estos muertos hay que agregar el nombre del Capitán Justo Bermúdez que, a consecuencia de sus heridas, falleció en San Lorenzo el día 14 de febrero. Todo esto hace un total de 14 soldados muertos y un oficial, o sea quince bajas.

           Aún cuando no fueron heridos se distinguieron en este combate:

El Teniente don Mariano Necochea; el Alférez don José Fernández de Castro; el portaestandarte y ayudante en comisión don Manuel de Escalada; el cadete don Pedro Castelli; el soldado don Juan Esteban Rodríguez; los oficiales voluntarios Vicente Mármol y Julián Colvera, y el cura párroco de la capilla del Rosario, don Julián Navarro.”

           Asimismo, en los documentos vinculados con la acción que San Martín elevó al triunvirato, se hace una muy justa  mención del comportamiento  del Comandante Escalada y  de sus milicianos,

           En mérito a sus servicios, la Asamblea General Constituyente, el 13 de abril de 1813, designó a Escalada “ciudadano americano de las Provincias Unidas del Río de La Plata”.

El deceso del Capitán Justo  Bermúdez, quien no pudo perdonarse haber demorado su carga sobre  los realistas, se produjo a raíz de que, no deseoso de vivir por esa causa, sin que sus cuidadores lo advirtieran,  sacó el torniquete que cubría la herida de su pierna amputada y se dejó desangrar.

A su vez, el bravo Manuel Díaz Vélez, único prisionero que cayó en poder del enemigo, a pesar de haber sobrellevado un viaje en carruaje a Buenos Aires, falleció, meses después, a raíz de las gravísimas heridas sufridas.

Cabral, soldado heroico.

En cuanto al debido homenaje al Granadero Juan Bautista Cabral,  y según el expreso pedido del Coronel San Martín, el Gobierno lo cumplió al pie de la letra. Pocos días después de formulada dicha petición, sobre la gran puerta del cuartel del Retiro, se colocó un cuadro destinado a perpetuar este acontecimiento, y en el cual se grabó la siguiente leyenda:

“Juan Bautista Cabral murió heroicamente en el campo de honor”.

      Mientras existió el viejo regimiento de Granaderos, cuando se pasaba revista por la tarde en la primera compañía del escuadrón a que Cabral había pertenecido, se le saludaba llamándolo  por su nombre. Cuando éste resonaba, el sargento más antiguo daba respuesta:

“Murió en el campo del honor, pero existe en nuestros corazones. ¡Viva la patria, granaderos! ” En la actualidad, dicha ceremonia se sigue repitiendo con idénticas características para memoria y honor de quien ofrendó su vida para salvar la de quien estaba destinado a lograr la libertad de medio continente. ¡Honor! ¡Honor, al gran Cabral!