Columna de Los Patos.- Crónica del día 3.-
La marcha salió como estaba prevista a las 10 de la mañana, y llegamos a las 10 de la noche, en plena noche.
Una marcha durísima, trepando a 4.500 metros de altura, con una bajada del Espinacito con los 50 expedicionarios tirando a mano cada uno de sus caballos y sus mulas, ya que era una muy empinada y difícil bajada de 7 kilómetros que llevó a la gente a un esfuerzo físico muy grande. Pero también ahí íbamos pensando que el general San Martín con todas las 10.000 mulas cargadas indiscutiblemente tiene que haber bajado y sufrido de la misma manera. Pensábamos que tenían zapatos de suela y hoy nosotros lo hacíamos con suela de treeking.
Tuvimos dos accidentes sin consecuencias mayores.
Llegamos a las trincheras de Soler donde tuvimos un inconveniente con la logística, ya que venía atrasada y teníamos temor de pasar el Espinacito, donde a 4.500 metros pensábamos que la logística no pudiera pasar. Lo que hizo que tuviéramos que desensillar y establecer en Soler. Así hizo toda la gente. Desensilló en Soler, a 4.000 metros de altura, pero lamentablemente tuvimos que ordenar ensillar nuevamente cuando vimos que había llegado la logística, porque nos garantizaba pasar ahora sí hacia el valle de Los Patos. Y es así que en nuestra primera jornada, con logística adelante ahora y asegurándonos el racionamiento de la noche, pudimos alimentar los animales porque no tenían mucho para comer en las trincheras de Soler.
El clima con mucho viento y bastante frío, pero todos iban perfectamente preparados ya que en su montura llevaban todos los elementos.
A partir de este momento van a hablar tres expedicionarios:
Nicolás Bossio - Patrulla Falucho- 31 años de edad.
“Lo de ayer, más allá del sacrificio corporal, toca el más intimo sentimiento y nos impone ante la razón misma de lo que fueron los ideales fuertes y el sentido patriótico. Son cosas que no debemos nunca perder ni olvidar ante semejante proeza. L o que solo puede hacer uno es sentirse en deuda con toda esta gente, hablando de San Martin y sus granaderos, por el país y por toda la independencia de Sudamérica. (Le manda un feliz cumpleaños a su hermano, que cumple el 1° de febrero”).
Daniela Ruña - Patrulla Soler – 21 años.
“Por un lado lo que es el lugar, increíble, el paisaje… Pensar que hace tantos años atravesaron esta cordillera sin nada y ahora nosotros contamos con un montón de cosas, abrigo, tecnología, que en ese momento no había. Vivir el avance que hay hoy en día y el esfuerzo de poder hacerlo, de poder llegar a hacer esto, no lo puedo creer. Estamos todos bien, muy contentos, con ganas de seguir y llegar al hito y sentirnos realizados”.
Orlando Toniolo.
“En el día de ayer tuve un inconveniente con mi yegua. Me tiró a gran velocidad pero por suerte no tuve lesión alguna. En cuanto a la jornada, fue extrema y extenuante. Nos sirvió para darnos cuenta de que el espíritu humano siempre puede más. Siempre el hombre llega, hay que tener la meta firme, como la tuvo San Martin con sus granaderos. Siempre da más el cuerpo, siempre puede más, es lo que hay que tener en claro en la mente. El dolor pasa, la transpiración se seca, las heridas se curan, pero la satisfacción de haberlo logrado no te la quita nada”.
Los accidentados, pero sin ningún tipo de problemas, fueron Esteban Ocampo en Gasta que estaba medio briosa, pero está en óptimas condiciones. Cayó sobre una piedra pero fue rápidamente curado por el médico. Llevamos nuestra mula que se llama la mula ambulancia, realmente un trabajo espectacular y sobresaliente. Lo atendieron rápidamente y tiene entablillado el brazo pero hoy ya está bien y quiso seguir. El médico sin ningún temor autorizó que siguiera. Como buen granadero Esteban quiso montar y hoy está con nosotros. Claudio Guarino tuvo un golpe grande y durante la noche fue cosido a la luz de la luna. El trabajo fue por parte de Diego Rivero y Estela Tiberi, en la pierna, durante más de dos horas. Un trabajo logístico fantástico.
Llegamos a las 10 de la noche y recién ahora a la mañana nos damos cuenta en dónde estamos. Podemos decir que es un paraíso, adelante el Aconcagua nevado nos viene mirando desde hace muchos kilómetros. Nosotros en un vallecito muy chiquitito, al oeste con piedras color caliza sumamente árido. Podríamos decir como una cancha de fútbol con tribunas. La Virgen del Rosario nos mira desde una piedra en las alturas. La gente desayunó con tortas fritas y próximamente vamos a la clase de historia donde hoy nos toca dar las máximas sanmartinianas. Posteriormente la misa, y ahora sí nos vamos hacia Sardinas, donde estaremos en 4 horas, una jornada de descanso prácticamente, para allí salir a buscar y comprar unos chivos para comerlos esta noche.
Los más jóvenes fueron designados para preparar todas las cargas, y para que tengan conciencia de lo que es cargar una mula. Con los jóvenes ha sido designada la patrulla de mujeres, también las más jóvenes.
Sigue el relato el jefe de patrulla Marcos Giani: Ayer un baqueano que se llama Carlos se accidentó. Llegamos una hora y media después de todo el mundo con una noche cerrada, sin luna todavía, pura y exclusivamente porque el animal sabía donde llegar. Una experiencia increíble. |